lunes, 17 de diciembre de 2012

Siria: ¿Tendrán ahora los rebeldes la capacidad de derrocar a Bashar Al Assad?


Los insurrectos sirios ya gozan de reconocimiento internacional tras haber logrado unificar el mando de los distintos grupos rebeldes

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[INCERTIDUMBRE]
Los grupos de oposición siria y sus brazos rebeldes armados tras haber acordado hace un mes la unificación de los mandos, recibieron este miércoles el reconocimiento internacional como representantes legítimos del pueblo sirio de parte de más de 100 países en una conferencia en Marruecos. Sin embargo, sin un significativo incremento en su poder de fuego, serán pocos los cambios que experimentará el conflicto.

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Combatientes de las fuerzas rebeldes sirias gritan "Allahu Akbar" en una zona montañosa cerca de la ciudad de Dera.



Han transcurrido 21 meses desde el estallido de la rebelión popular en Siria contra el régimen de Bashar Al Assad. Hoy, luego de casi dos años, este conflicto es una verdadera guerra civil, que ha dejado hasta los momentos un saldo de 42 mil muertos y 500 mil refugiados, según estimaciones de distintas organizaciones internacionales. Hace un mes, durante una conferencia internacional celebrada en Doha, Qatar, las distintas fuerzas de la oposición y sus respectivos brazos armados rebeldes, llegaron finalmente a un acuerdo de unificación del mando, siguiendo como ejemplo el modelo implementado por los rebeldes en Libia antes de derrocar a Muammar Gaddafi, con la peculiaridad de que por primera vez se lograron integrar representantes de las distintas minorías étnicas y religiosas (kurdos, cristianos y alawitas) junto a la mayoría sunita que hasta hace poco era la que predominaba. Nació así la Coalición Nacional de las Fuerzas de Oposición y Rebeldes de Siria (CNFORS), que desplazó al Consejo Nacional Sirio.

Legitimados por más de un centenar de países

Las principales potencias occidentales, líderes del mundo árabe y del Medio Oriente, junto a varias decenas de otros países, que sumaban 130 delegaciones, reconocieron ayer, durante la conferencia del grupo de amigos de Siria celebrada en Marrakech, Marruecos, y en la cual no participan ni Rusia ni China, a la CNFORS como el “representante legítimo del pueblo sirio”. Del mismo modo, en el documento final de la conferencia, se indica que Bashar Al Assad ha pedido legitimidad como gobernante, exigiéndosele “echarse a un lado a fin de permitir un proceso de transición política sostenible, se le advierte que de atreverse a usar armas químicas o biológicas contra la población y las fuerzas rebeldes, recibirá “una seria respuesta”, y se crea un fondo financiero para “ayudar al pueblo sirio”.

De la intervención extranjera a la exigencia de armamento

A pesar de haber actuado de manera descoordinada por mucho tiempo y sin una gran preparación militar, las fuerzas rebeldes en Siria han logrado hacer en estos 21 meses importantes avances en el terreno, llegando a dominar ciudades enteras y tomando su control algunas bases militares claves y la mayoría de la zona fronteriza con Turquía. Tras la unificación del mando, las fuerzas rebeldes se han permitido cambiar sus exigencias a los países miembros del grupo de amigos de Siria. Olvidadas quedaron las exigencias de una intervención militar multilateral o el establecimiento de una zona de exclusión aérea. Ahora quieren armamento, especialmente misiles antitanques y antiaéreos, con su respectivo entrenamiento. Justo después de la creación del CNFORS, que unificó el mando político, se procedió a la unificación del mando militar con la creación del Consejo Militar Supremo, lo cual era una exigencia de los asesores de EEUU, Turquía, Arabia Saudita y Qatar para entregarles más y mejor armamento. Hasta ahora los rebeldes sirios han recibido, aparte de municiones y fusiles, equipamiento no letal como chalecos antibalas y equipos de visión nocturna, principalmente porque se temía que se repitiera lo ocurrido en Libia, donde la repartición de armamento por parte de Francia a grupos recién creados causó que este cayera en manos de grupos radicales que hoy siembran el caos en el norte de África. Sin embargo, tras más de un año de contactos, y la unificación del mando político y militar, aun hay mucha cautela para proceder a la entrega de pertrechos más sofisticados: hay grupos radicales, como el Frente Al Nursa, muy cercano y vinculado al grupo terrorista Al Qaeda, que tiene mucha influencia dentro de la rebelión; también hay elementos dentro de todos los grupos rebeldes que se encuentran estrechamente vinculados con los Hermanos Musulmanes de Egipto y Hamas en la Franja de Gaza, por lo que el temor del desvío de armamento está latente.

Rumbo a la fragmentación de Siria

A pesar de que el régimen sirio se encuentra al borde del colapso y ha visto reducido su poder al de un señor de la guerra africano, mientras que los rebeldes han logrado importantes avances en el terreno, el hecho de que estos últimos hayan tenido tantos problemas para unificarse, ha retrasado lo que al inicio del conflicto parecía inevitable para la mayoría de los analistas y que en estos momentos luce poco probable de ocurrir en el corto plazo sin la suficiente ayuda internacional que les permita incrementar significativamente su capacidad de fuego: la caída de Bashar Al Assad. Por los momentos, Al Assad requiere mantener el control de los cielos y el uso de su fuerza aérea para impedir el avance de los rebeldes. Para los rebeldes, la captura de bases militares les permitirá ampliar y mejorar sus cadenas de suministros, y obtener pertrechos vitales para seguir avanzando; pero tienen que capturar muchas bases aéreas y aeropuertos para mermar la superioridad del régimen de Assad, que se encuentra en el aire. De mantenerse las actuales condiciones, aunque el régimen de Assad y sus fuerzas militares leales aún mantienen el control sobre la mayor parte del país y han evitado de manera efectiva la caída de Damasco, la capital, lo que les garantiza cierta estabilidad, también es cierto que les resultará imposible retomar por completo el control de la totalidad del territorio de Siria, por lo que es muy probable que se convierta en un país fragmentado, en el cual las diferentes facciones se mantendrán en una lucha entre sí por largo tiempo, dominando porciones de la nación hasta que una de ellas logre imponerse y gobernar el país.

Publicado en el Semanario 6to Poder / Año 3 Número 115 / 16 de diciembre de 2012


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