miércoles, 25 de enero de 2012

Siria: ¿Se acerca una salida al conflicto?

Hay indicios de que pudiera llegarse a una solución negociada del conflicto. Sin embargo desde Occidente aumenta la presión por una intervención

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[¿NEGOCIACIÓN?]
El anuncio de una amnistía por parte del gobierno de Bashar Al Assad y la negociación de una tregua entre fuerzas leales al régimen de Damasco y grupos insurgentes de la oposición en Siria, parecen indicar que hay esperanzas de lograr una solución pacífica al conflicto. Sin embargo, este es un escenario que luce un tanto lejano y, mientras aumentan los riesgos de que estalle una guerra civil, también aumenta la presión, no sólo desde Occidente, para intervenir y traer paz y orden a ese país

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El régimen del presidente Bashar Al Assad enfrenta problemas cada vez más graves  y hace todo lo posible no sólo para mantenerse en el poder, sino que se vale de sus aliados para evitar el peor escenario posible: la intervención militar 




El conflicto en Siria, que se ha extendido por más de 10 meses, se ha convertido en una de las confrontaciones más sangrientas que han estallado en el Medio Oriente en el marco de las revueltas populares que algunos han optado por llamar “La primavera árabe”. La combinación de la represión por parte de las fuerzas de seguridad del régimen de Bashar Al Assad con la adopción de la insurgencia armada como estrategia por parte de opositores y desertores del ejército, ha provocado una escalada del conflicto que hacen incrementar, con sobradas razones, los temores del estallido de una guerra civil a gran escala en caso de no producirse, o bien una negociación entre los bandos en pugna que permita una solución pacífica, o una intervención militar extranjera que ponga orden en el país.

El costo económico del conflicto

El régimen de Bashar Al Assad se enfrenta con la situación de tener una economía nacional en ruinas y encontrarse cada vez más aislado del exterior. Desde el inicio de los levantamientos populares hasta hoy, la inestabilidad producto de las constantes manifestaciones ha agravado las dificultades económicas, aumentando el desempleo y la escasez de alimentos y combustibles. La libra siria se debilita todos los días en la misma medida que la recesión se profundiza. El gobierno enfrenta tan graves problemas de caja, que se ha visto obligado a imponer un impuesto a los trabajadores del Estado, ya que el gasto público aumentó en 19 mil millones de dólares, principalmente el gasto militar, mientras que los ingresos de la nación han caído 2 mil 300 millones de dólares, mientras que el tráfico marítimo por los puertos de Siria se ha reducido en un 40%. Si a este tétrico escenario le sumamos, las sanciones económicas impuestas por la Liga Árabe en contra de Siria, el daño que sufre la economía de ese país es tan grave para el régimen de Bashar Al Assad representa un reto más grande para su sobrevivencia que el propio levantamiento popular que enfrenta.  

Amnistía y tregua

En el marco del escenario económico antes descrito, esta semana se produjeron dos hechos que permiten pensar que, o existen posibilidades de que algunos sectores de la oposición en Siria lleguen a un acuerdo con Bashar Al Assad, tratando de buscar una salida negociada y pacífica al conflicto, o que sectores del ejército sirio, hasta ahora fieles al régimen, cansados de la confrontación y temerosos de que estalle una guerra civil, busquen una salida similar a la ocurrida en Egipto el año pasado. En primer lugar, medios de comunicación oficiales sirios dieron a conocer que Bashar Al Assad había aprobado una amnistía general para todos aquellos que hayan cometido “crímenes” durante los levantamientos, siendo efectiva la misma a partir del final de este mes, e incluyendo a los desertores del ejército, y a las personas detenidas por porte ilícito de armas o por violar las leyes sobre manifestaciones pacíficas. Por otra parte, tropas sirias que luchaban contra fuerzas rebeldes en la ciudad de Al Zabadani, cerca de la frontera con el Líbano, acordaron el pasado martes un alto al fuego, el cual contemplaba el retiro de las tropas de la ciudad y que los insurgentes despejaran las calles y avenidas, de acuerdo a fuentes de la oposición siria, y se espera que logren acuerdos similares en otras ciudades del país.

Intervención militar y presión internacional

El futuro de Siria también podría decidirse más allá de sus fronteras. Esta semana comenzó a discutirse en el seno del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas una resolución acerca de la situación en ese país árabe, cuyo borrador fue elaborado por Rusia, pero que podría sufrir importantes modificaciones tras la presentación del informe detallado sobre los hechos que acontecen allí por parte de la misión de observadores de la Liga Árabe que visitó Siria recientemente. Hay que recordar que en octubre del año pasado Rusia y China, valiéndose de su carácter de miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, vetaron una resolución promovida por un grupo de países europeos que llamaba al cambio de régimen en Siria, mientras que en el mes de diciembre, Reino Unido, Francia, Alemania y EEUU se opusieron a una propuesta de resolución rusa que colocaba a la oposición siria en el mismo nivel de violencia que al régimen de Bashar Al Assad. Son pocas las esperanzas de que pueda lograrse un consenso en la ONU. La propuesta rusa, que se espera que sea muy similar a la presentada en diciembre, además de promover la reconciliación entre las partes, también se piensa que es el último intento diplomático de Moscú para ayudar a su aliado de Damasco, quizás no para que pueda mantenerse en el poder, pero al menos para evitar el peor escenario, una intervención militar extranjera. Por su parte, del lado occidental se quieren incrementar el paquete de sanciones contra el régimen de Al Assad y, de ser posible, instaurar una zona de exclusión aérea similar a la que se implementó en Libia el año pasado.

El riesgo de la guerra civil

De estallar una guerra civil en Siria, sus consecuencias pudieran extenderse a varios países vecinos, muchos de ellos muy inestables. En Irak la conflictividad entre chiítas y sunitas, árabes y kurdos, aumenta cada día más, mientras que en Líbano, tradicionalmente influido por su vecino, los sectores políticos – antisirios y prosirios – se enfrentan entre sí a causa del conflicto. Por su parte Turquía e Israel, hoy enemistados entre sí, se preparan para recibir oleadas de refugiados, al tiempo que Irán, también amenazado con sanciones, hace todo lo posible para ayudar a su único aliado en la región. 




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“Hoy le vuelvo a decir al presidente Assad de Siria: Alto a la violencia, deje de matar a su propio pueblo. El camino de la represión es un callejón sin salida”. 
Ban Ki-moon, Secretario General de la ONU

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“Continuaremos consultando muy de cerca… para crear el tipo de presión internacional y el entorno que promoverá que el actual régimen de Siria abandone (el poder), de forma que pueda tener lugar un proceso más democrático y de transición dentro de Siria”. 
Barack Obama, Presidente de EEUU

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Reunión de la Liga Árabe este domingo

Una vez que sea presentado el informe final de la misión de observadores de la Liga Árabe que visitó Siria, del cual trascendió que concluye que la situación allí es muy grave y que urge elaborar una estrategia a futuro, los ministros de relaciones exteriores de dicha organización se reunirán este domingo en la ciudad de El Cairo, Egipto, para tomar una decisión al respecto, para lo cual ya están preparadas una serie de propuestas que van desde las más blandas hasta las más duras. La postura más dura es representada por el Emir de Qatar, jeque Hamad bin Jalifa al Thani, manifestó el pasado domingo que era partidario de enviar tropas a Siria, las cuales junto a los efectivos militares turcos de la OTAN podían poner fin al derramamiento de sangre en ese país. Ante esta declaración, el nuevo presidente de Túnez, Moncef Marzouki, indicó – a  pesar de haber estado en una posición similar a la de la oposición siria el año pasado – que una intervención militar en Siria haría explotar a toda la región, postura que es secundada por los gobiernos de Libia e Irak, quienes junto a otros países respaldan la postura más blanda, la cual contempla el incremento de la misión de observadores de 163 a 300-500 personas, quienes recibirían entrenamiento por parte de la ONU antes de viajar a Siria. 


Publicado en el Semanario 6to Poder / Año 2 Número 68 / 22 de enero de 2012


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