domingo, 29 de julio de 2012

A Oswaldo Payá In memoriam: Un luchador incansable por la libertad


Quien fue uno de los líderes de la disidencia en Cuba, murió el domingo bajo extrañas circunstancias

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[Q.E.P.D.]
El ser demócrata debería ser, más que una postura políticamente correcta que se asume por comodidad, un estilo de vida. Y eso era lo que practicaba Oswaldo Payá, quién dedicó su vida por completo a defender la libertad y los derechos humanos del pueblo de Cuba.

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La viuda del opositor cubano Oswaldo Payá, Ofelia Acevedo (al centro), habla durante la ceremonia fúnebre de su esposo junto a su ataúd, oficiada el martes 24 de julio de 2012, en La Habana, Cuba.





El pasado domingo por la tarde, el mundo conoció la terrible noticia. Primero a través de las redes sociales, especialmente twitter, y después las agencias de noticias alrededor del planeta, informaban que Oswaldo Payá, el líder del mayor movimiento de disidencia que existe en la actualidad dentro de Cuba, había fallecido cerca de la ciudad de Bayamo a los 60 años de edad. La causa: un accidente de tránsito. Sin embargo, en un país como Cuba, bajo el yugo de uno de los pocos regímenes totalitarios comunistas que sobreviven sobre la Tierra, quienes luchan en pro de la democracia y la libertad, y por defender los derechos del pueblo, siempre son marcados como enemigos. Y Oswaldo, a lo largo de su lucha, lo que más recibió, después de los reconocimientos de los demócratas de numerosas naciones y de organizaciones internacionales, eran amenazas de muerte proferidas por el régimen cubano y sus secuaces. A pesar que el gobierno cubano emitió un escueto comunicado calificando como “lamentable” el accidente de tránsito en el que, además de Oswaldo, falleció el activista español Harold Cepero, y resultaron heridos otros dos acompañantes, cuyo paradero se desconoce, las sospechas abundan. De hecho, sus familiares afirman que el vehículo en el que se desplazaba Payá era seguido por otro carro, el cual lo embistió, sacándolo de la carretera, para luego terminar estrellándose contra un árbol, lo que le causó la muerte. Pero en este artículo, más que escudriñar sobre las circunstancias que rodean la muerte de Oswaldo Payá, haremos una semblanza sobre él, como el más sencillo homenaje que puede brindar quien escribe estas líneas a alguien que ya tiene una página asegurada entre los grandes personajes de la historia de América Latina.

Joven rebelde, católico ferviente y hombre laureado

Oswaldo Payá nació en La Habana, Cuba, un 29 de febrero de 1952. Quizás el haber nacido un día que sólo aparece cada cuatro años, le hace un personaje tan excepcional. Criado en el seno de una familia católica, siempre estuvo vinculado a la iglesia desde muy niño, convirtiéndose en uno de sus activistas laicos más destacados en Cuba, un país en el que el ateísmo fue una política de Estado hasta 1998, tras la visita de Juan Pablo II a la isla. En su juventud rehúso unirse al Partido Comunista o a alguna de sus organizaciones juveniles afiliadas. Sin embargo no pudo salvarse de ser reclutado por el ejército cubano, al cual es obligado a entrar para prestar el servicio militar obligatorio a la edad de 16 años. Mientras prestó servicio militar fue condenado a realizar trabajos forzados en Isla de la Juventud, por haberse negado a participar en una actividad de transporte de prisioneros políticos. Tras cumplir su condena y dejar el ejército, realiza estudios universitarios en física y posteriormente en ingeniería en telecomunicaciones. Hasta el día de su fallecimiento trabajaba en un taller de electromedicina como forma de subsistencia. Estaba casado y tuvo tres hijos. Entre los reconocimientos que recibió por su lucha en Cuba, destaca el Premio Andrei Sajarov a los Derechos Humanos que le otorgó el Parlamento de la Unión Europea en el año 2002, y el haber sido el vicepresidente honorario de la Internacional Demócrata de Centro. Recibió dos doctorados honoris causa, uno en 2002 de la Universidad de Miami y el otro en 2006 de la Universidad de Columbia. Adicionalmente fue postulado oficialmente al Premio Nobel de la Paz en los años 2002, 2003, 2008, 2010 y 2011.

Movimiento Cristiano Liberación, el diálogo nacional y el Programa Todos Cubanos

Payá fue uno de los fundadores del Movimiento Cristiano Liberación, creado en 1988 por católicos laicos, y que era un movimiento político cuyo objetivo era defender los Derechos Humanos y civiles de los cubanos. En 1992 decide postularse por primera vez como diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba, cosa que intentaría en otras ocasiones con resultados infructuosos. Ese año fue detenido dos días antes del proceso de postulación de candidaturas por los Comités de Defensa de la Revolución. En 1998 funda el Proyecto Varela (ver recuadro destacado), y en 2003, junto a numerosos activistas, crea un grupo de trabajo y análisis llamado “Diálogo Nacional”, al que se sumaron 12 mil cubanos dentro y fuera de la isla, y que contó con más de 3 mil grupos de discusión, los cuales produjeron como resultado final el Programa Todos Cubanos, el cual fue presentado por Payá en 2006 como una hoja de ruta que dibujaba el camino que debía recorrerse para lograr una transición pacífica hacia la democracia en Cuba. 



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"Lo que se sabe del accidente se sabe por ellos dos, que fueron los sobrevivientes, Después del accidente ellos llamaron a sus superiores en Suecia y España diciendo que un camión los golpeó, los chocó, los embistió varias veces hasta sacarlos de la cuneta, de la carretera, y luego en el hospital quedaron incomunicados". 
Oswaldo Payá Hijo

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“Con más fuerza, el Movimiento Cristiano Liberación continuará su labor, pues nos inspira y nos llena de esperanza y confianza el amor sin límites a Cuba de Oswaldo y de Harold, un amor que les llevó a entregar sus vidas”. 
Ofelia Acevedo, esposa de Oswaldo Payá




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Su osadía más grande: El Proyecto Varela

El Proyecto Varela fue ideado y dirigido por Oswaldo Payá desde 1998. Se nombra así en homenaje a Félix Varela, mejor conocido como el padre Varela, un sacerdote que ejerció una tremenda influencia intelectual, política y religiosa en Cuba durante la primera mitad del siglo XIX, y se le considera como uno de los forjadores de la nación cubana. Esta iniciativa, que pudiera considerarse toda una osadía desde el punto de vista del régimen cubano, se valió de una disposición contenida en la Constitución de Cuba, la cual permite a los ciudadanos proponer leyes si 10 mil electores registrados avalan con su firma la propuesta. La organización recogió 11.020 firmas para respaldar un proyecto de ley que abogaba por una reforma política profunda que abriera el camino hacia el ejercicio de una mayor libertad individual y de la construcción de la democracia, el cual fue presentado ante la Asamblea Nacional del Poder Popular en 2002. El comité de asuntos legales de la Asamblea decidió suspender su sometimiento a consideración, y presentar una contrapropuesta, que era una enmienda a la Constitución que hacía permanente el carácter socialista del Estado cubano, la cual fue aprobada y sometida a referendo popular, obteniendo un sospechoso 99% de los votos a favor. En marzo de 2003 ocurre la llamada “Primavera negra de Cuba”, en la que fueron arrestados y posteriormente encarcelados 75 activistas de los Derechos Humanos, entre los que se encontraban 25 miembros del Proyecto Varela. Fueron sentenciados a entre 10 y 30 años de prisión, convirtiéndose en prisioneros políticos del régimen cubano (algunos de ellos han sido liberados recientemente gracias a procesos de mediación y a la presión internacional). En 2004 Payá presentó 14 mil firmas más que respaldaban a su petición con 11 mil firmas de 2002, pero la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba rechazó nuevamente la petición. El Proyecto Varela fue el que permitió a Payá hacerse acreedor del Premio Andrei Sajarov a los Derechos Humanos del Parlamento Europeo en el año 2002.



Publicado en el Semanario 6to Poder / Año 2 Número 95 / 29 de julio de 2012


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