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lunes, 2 de abril de 2012

Siria: ¿Logrará el plan de Kofi Annan acabar con el conflicto?

El régimen de Bashar Al Assad aceptó el plan de 6 puntos propuesto por el enviado especial de la ONU y la Liga Árabe


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[¿PAZ?]
Transcurridos pocos días del primer año del comienzo del violento conflicto en Siria, el gobierno de Bashar Al Assad manifestó su compromiso de aceptar el plan de paz propuesto por Kofi Annan. Sin embargo, a pesar de esto, la represión contra las manifestaciones continúa

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Kofi Annan (izquierda), enviado especial de la ONU y la Liga Árabe a Siria, durante la reunión que sostuvo hace dos semanas en Damasco con el presidente de ese país, Bashar Al Assad (derecha)






Kofi Annan fue Secretario General de la Organización de Naciones Unidas entre 1997 y 2006. En el año de 2001, junto a la misma ONU, recibió el premio Nobel de la Paz por su trabajo en pro de lograr un mundo mejor organizado y más pacífico. Hoy, a poco más de un año del estallido de un de los más violentos conflictos que surgieron en el marco de las revueltas árabes, el cual tiene lugar en Siria, y que ha costado, hasta ahora, la vida de más de ocho mil personas, según las estimaciones de la propia ONU, a Kofi Annan le fue encomendada la misión, como enviado especial de las Naciones Unidas y de la Liga Árabe a Siria, de iniciar un proceso de mediación con todos los actores involucrados en este conflicto – tanto internos como externos –, a fin de lograr una salida pacífica y negociada, que permita poner fin a la violencia que se ha adueñado de esa nación del Medio Oriente. Para ello elaboró un plan de paz, conocido como “El plan de los 6 puntos”.  

El plan de los 6 puntos

El plan de paz presentado por el enviado especial de la ONU y la Liga Árabe a Siria contempla que el gobierno se comprometa a trabajar con Annan en un proceso que permita hacer frente a las legítimas aspiraciones y preocupaciones del pueblo sirio, nombrando un interlocutor autorizado. Asimismo, el régimen de Damasco se compromete a detener la lucha y lograr con urgencia un cese de la violencia armada en todas sus formas y por todas las partes involucradas para proteger a los civiles y estabilizar el país. Este proceso sería supervisado por las Naciones Unidas y para lograr este propósito el Gobierno de Siria debe cesar inmediatamente el movimiento de sus tropas y poner fin al uso de armas pesadas en los centros poblados, además de comenzar la retirada de las concentraciones militares en los alrededores en los centros urbanos. Por otra parte se debe asegurar la provisión oportuna de asistencia humanitaria a todas las zonas afectadas por los combates, tomando como medidas inmediatas, aceptar y poner en práctica un programa diario de dos horas de pausa humanitaria. Se debe intensificar el ritmo de liberación de personas detenidas de manera arbitraria, especialmente las personas vulnerables, y aquellos detenidos involucrados en actividades políticas pacíficas. Adicionalmente el plan insta a entregar una lista de los lugares en los que dichas personas se encuentran detenidas. Exige garantizar la libertad de circulación para los periodistas en todo el país e implementar una política de visados que no los discrimine y finalmente insta a respetar la libertad de asociación y el derecho a manifestarse pacíficamente.

El apoyo del Consejo de Seguridad

El pasado 21 de marzo, el Consejo de Seguridad de la ONU emitió una declaración, aprobada de manera unánime por sus 15 miembros, en la que se expresa su respaldo al plan de 6 puntos elaborado por Kofi Annan y exhorta tanto al gobierno de Bashar Al Assad como a la oposición en Siria, a que lo apliquen por completo e inicien lo antes posible negociaciones basadas en la buena fe. Si bien una declaración representa un documento inferior en rango a una resolución del Consejo, y que por lo tanto ésta no es jurídicamente vinculante, su aprobación constituye un gran avance dentro del Consejo de Seguridad, siendo el punto de partida que permitirá construir consensos en futuras decisiones sobre la situación en Siria. Asimismo representa un giro de 180 grados respecto a la postura que venían ejerciendo Rusia y China, miembros permanentes de dicho órgano, quienes ejercieron su poder de veto, no una sino dos veces, contra propuestas de resolución presentadas por las potencias occidentales y la Liga Árabe sobre la cuestión siria, logrando bloquear así su aprobación.

Bashar Al Assad aceptó, pero muchos son escépticos del anuncio

Kofi Annan había viajado a Damasco hace más de 15 días para presentar a Bashar Al Assad su plan de 6 puntos, y no obtuvo una respuesta inmediata. La aprobación unánime de la declaración del Consejo de Seguridad la ONU respaldando el plan de paz de Annan, más el respaldo expreso mostrado por el gobierno ruso – principal aliado internacional de Siria – al plan presentado por el ex Secretario General de Naciones Unidas el domingo pasado, allanaron el camino para que este martes el gobierno de Bashar Al Assad emitiera una declaración formal comprometiéndose a aceptar el plan de los 6 puntos. Sin embargo, muchos se preguntan cuándo y cómo se podrá implementar este plan, estando tan avanzado el conflicto. Asimismo, tanto a lo interno de Siria, como en el exterior, muchos se muestran escépticos respecto a que Al Assad cumpla su palabra, no siendo la primera vez que se retracta a última hora. En noviembre pasado se comprometió a aceptar un plan de la Liga Árabe para frenar la violencia y liberar prisioneros, el cual terminó incumpliendo, obligando así a la Liga Árabe a imponer fuertes sanciones contra Damasco en esa oportunidad. En este momento, pese a la aceptación expresa del plan, la brutal represión contra las manifestaciones continúa, mientras que el saldo de muertos sigue incrementándose.  

Próximos pasos

Este miércoles Kofi Annan también logró una declaración expresa del gobierno chino en respaldo a su plan de paz, al tiempo que anunciaba desde Beijing que viajaría el lunes a Teherán para sostener conversaciones con el gobierno de Irán, poco tiempo después de que concluya una visita del Primer Ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, potencia regional del Medio Oriente y fronteriza con Siria. El viaje de Annan a Irán es importante, y lograr que ellos respalden de manera expresa su plan lo es aún más, ya que Irán es un estrecho aliado del régimen de Damasco, y es acusado, tanto por la oposición como internacionalmente, de facilitarle ayuda militar a Siria para la represión. Si Kofi Annan llega a implementar de manera exitosa su plan, tendrá muy bien merecido otro premio Nobel de la Paz.



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“Expresamos nuestra grave preocupación por la deteriorada situación en Siria como resultado de una seria crisis en materia de derechos humanos, así como una deplorable situación humanitaria". 
Declaración del Consejo de Seguridad de la ONU del 21/03/2012

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“Este es un primer paso importante, que podría poner fin a la violencia y el derramamiento de sangre”. 
Kofi Annan, Enviado especial de la ONU y la Liga Árabe a Siria

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La mayoría de la oposición reconoce al Consejo Nacional Sirio

El pasado martes 27 de marzo, se reunieron en la ciudad turca de Estambul, la mayoría de los líderes de los grupos de oposición en Siria, y reconocieron al Consejo Nacional Sirio (CNS) como el representante “oficial” de la población para las negociaciones del plan de paz propuesto por Kofi Annan, además de acordar elaborar estrategias comunes, determinar mecanismos que conduzcan al fin del régimen de Bashar Al Assad y la elaboración de un proyecto político para una futura transición. Sin embargo, hay que mencionar que existen fisuras dentro de la oposición. Por una parte las facciones kurdas rechazaron el acuerdo firmado, ya que el mismo no hacía referencia a la cuestión kurda en Siria. Por otra parte, el Consejo de Coordinación Nacional, que se autodenomina “la oposición interna”, acusa al CNS de responder a intereses extranjeros y de excluirlos del proceso de toma de decisiones y negociación, además de señalar a Qatar y Turquía, organizadores del encuentro en Estambul, de querer tomar el lugar de la Liga Árabe, para resolver el conflicto acorde con sus intereses. Esta declaración se produce poco después que Hillary Clinton, Secretaria de Estado de EEUU pidiera a la oposición en Siria mostrar una postura unificada y en pro de la defensa de los derechos de todos los ciudadanos de ese país. Asimismo esta tiene lugar a pocos días de la celebración de una nueva reunión del grupo de países amigos de Siria, por lo que en ese sentido, tanto EEUU como Gran Bretaña consideran este evento como una medida importante que podrá evitar que el sí dado por Al Assad al plan de 6 puntos de Kofi Annan sirva al régimen de Damasco para ganar tiempo y dividir aún más a la oposición del país.



Publicado en el Semanario 6to Poder / Año 2 Número 78 / 1 de abril de 2012






miércoles, 29 de febrero de 2012

Yemen: Abded Rabbo Mansur Hadi presidirá la transición a la democracia

Su antecesor, Alí Abdalá Saleh, fue el cuarto mandatario árabe en salir del poder tras el estallido de las revueltas populares en el mundo árabe

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[PLANIFICADO]
Quien hasta hace poco fuera el vicepresidente del régimen de Alí Abdalá Saleh, fue ratificado en las urnas para tomar las riendas del país de acuerdo con un plan de transición elaborado por el Consejo de Cooperación del Golfo, apoyado por los EEUU y aprobado por la mayoría de los sectores de la oposición yemení

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Un nutrido grupo de yemeníes manifiestan su apoyo al candidato presidencial Abed Rabbo Mansour Hadi, cuyo retrato se puede apreciar al fondo, en la ciudad de Saná, la capital de Yemen, un día antes de las elecciones





Este martes se llevó a cabo en Yemen, el país más pobre del Medio Oriente, una jornada electoral en la que 10 millones de yemeníes quienes, evadiendo la violencia que aún no desaparece de las calles de las ciudades de ese país, fueron convocados a las urnas para votar en un plebiscito con el objetivo de apoyar al candidato único pactado entre las fuerzas opositoras y el gobierno para convertirse en el sucesor de Alí Abdalá Saleh, quien no es otro que Abded Rabbo Mansur Hadi, su antiguo vicepresidente.

El cuarto en caer

Alí Abdalá Saleh, quien gobernó Yemen del Norte desde 1978, y todo el país tras su reunificación en 1990. Tras unas largas y sangrientas revueltas populares que estallaron en el mes de febrero de 2011, las cuales no pudo aplacar, primero prometiendo que entregaría el poder en el año 2013 y que no lo traspasaría a su hijo Ahmed Saleh, y posteriormente ejerciendo una represión indiscriminada y masiva contras las manifestaciones opositoras, las cuáles llegarían a su cénit el 3 de junio de 2011, cuando fuerzas tribales opositoras realizaron un ataque con obús contra el Palacio Presidencial ubicado en la capital Saná, en el que Saleh resultó severamente afectado, con quemaduras en 40% de su cuerpo, una hemorragia en el cráneo y un colapso pulmonar, lo que lo obligó a salir del país rumbo a Arabia Saudita para recibir tratamiento médico y permaneciendo allí hasta el 23 de septiembre, cuando se inicia un nuevo proceso de negociación, en el marco de la iniciativa de transición promovida por el Consejo de Cooperación del Golfo que  finalmente le llevó a entregar el poder a su vicepresidente, Abded Rabbo Mansour Hadi el 22 de noviembre de 2011, para luego trasladarse a los EEUU para continuar con su tratamiento médico. Así, Alí Abdalá Saleh se convirtió en el cuarto mandatario de un país musulmán en abandonar el poder como consecuencia de las revueltas árabes, luego de Zine El Abidine Ben Alí de Túnez, Hosni Mubarak de Egipto y Muammar Gaddafi de Libia.

El plan de transición del Consejo de Cooperación del Golfo

Tres veces anunció Alí Abdalá Saleh que firmaría un acuerdo con la oposición para entregar el poder e iniciar una transición política pacífica en Yemen elaborado por el Consejo de Cooperación del Golfo y avalado por los EEUU y la Unión Europea, y tres veces se arrepintió en el último minuto de firmarlo. Pero finalmente terminó firmando el acuerdo el 22 de noviembre de 2011. El mismo contempló el otorgamiento de inmunidad judicial por parte del Parlamento de Yemen a Saleh, sus familiares y altos funcionarios del régimen, el traspaso del poder a su entonces vicepresidente Abded Rabbo Mansour Hadi, quien tuvo que conformar un gobierno de unidad compuesto por 50% de miembros del partido de gobierno, 40% de miembros de la oposición y 10% de otros sectores del país, y la celebración de elecciones presidenciales 90 días después de la firman del documento.

Elecciones con candidato único

Oposición y gobierno en Yemen terminaron acordando que Abded Rabbo Mansour se convirtiera en el candidato de consenso y único contendiente del proceso de votación, por lo que la elección presidencial, para un interinato de dos años, terminó convirtiéndose en un plebiscito, en el que votó un 60% de los 10 millones de yemeníes con derecho al sufragio en ese país, quienes debieron sortear la violencia de los separatistas del sur, y los llamados a boicot de los rebeldes Huthi del norte y de grupos de radicales universitarios. Una de las características más llamativas de esta elección fue el gran número de mujeres que acudieron a votar, y cuyas cifras definitivas se conocerán dentro de varios días.   

Los retos para el nuevo gobierno de Yemen

El principal reto que deberá enfrentar Abded Rabbo Mansour como el nuevo presidente de Yemen será el de deslastrarse de su imagen de cercano colaborador del régimen de Alí Abdalá Saleh para poder garantizarse su estabilidad política al frente del gobierno yemení. Asimismo deberá allanar el camino que haga posible la celebración de unas elecciones legislativas y la redacción de una nueva constitución en la que se incluya a todos los sectores y tribus del país, lograr el restablecimiento de la paz en todo el territorio nacional, mediante el fin de la represión armada y el cese de las manifestaciones en contra del gobierno. También tiene por delante las tareas de reconstruir la economía del país más pobre del Medio Oriente, controlar al movimiento separatista del sur con el que las fuerzas armadas yemeníes combaten constantemente y enfrentar de manera eficaz a la franquicia local de la red terrorista Al Qaeda denominada AQPA, responsable del envío de paquetes bomba a través del correo aéreo a distintas partes del mundo a finales del año 2010.   




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"Dios mediante, me marcharé para mi tratamiento (médico) en Estados Unidos y volveré a Saná como jefe del partido Congreso del Pueblo Nacional". 
Alí Abdalá Saleh, ex presidente de Yemen

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"Nuestra posición sigue siendo la misma. Los problemas de Yemen solamente pueden resolverlos los yemeníes. Las actuales diferencias deben resolverse a través del diálogo". 
Jamal Benomar, Enviado Especial de las Naciones Unidas a Yemen

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Un yemení pinta el cuerpo de un compañero con los colores de la bandera de Yemen y las palabras "El nuevo Yemen" durante una protesta para exigir el enjuiciamiento del presidente yemení saliente Ali Abdalá Saleh, en Saná, 1 día después de efectuadas las elecciones presidenciales en ese país




Las organizaciones multilaterales árabes tienen cada vez mayor peso en la resolución de conflictos

Dos organizaciones multilaterales árabes están jugando un papel fundamental en la resolución de las crisis políticas que se han presentado en el Medio Oriente como consecuencia del estallido de las revueltas árabes a principios del año pasado. La primera de ellas, el Consejo de Cooperación para el Golfo, que se encuentra conformada por los seis grandes productores árabes de petróleo de la cuenca del Golfo Arábigo-Pérsico (Arabia Saudita, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán y Qatar), jugó un papel fundamental para lograr la entrega del poder por parte de Alí Abdalá Saleh e iniciar una transición pacífica en Yemen, así como garantizar la estabilidad del Rey sunita de Bahréin, Hamad bin Isa al Jalifa, quien enfrentaba una rebelión por parte de la mayoría chíita, alentada desde Irán, y que buscaba derrocarlo. La otra organización es la Liga Árabe, con sede en la ciudad de El Cairo y que agrupa a 22 Estados árabes, que ha tomado la iniciativa para buscar una resolución pronta al conflicto que se vive en Siria, inspirada en lo que realizó el Consejo de Cooperación del Golfo en Yemen. En ese sentido ha enviado varias misiones de observación a Siria con el propósito de constatar el desarrollo de la situación allí, elaborando informes periódicos que han servido de sustento a la presentación de propuestas dentro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, pero que no lograron ser aprobadas por los vetos de Rusia y China en su carácter de miembros permanentes. Recientemente, el 16 de febrero, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó una resolución sobre la cuestión en Siria en la que se apoya rotundamente el plan de transición para ese país elaborado por la Liga Árabe y que consiste en que el presidente sirio Bashar Al Assad transfiera sus poderes al vicepresidente, quien deberá formar un gobierno de unidad nacional que dirija al país hacia elecciones libres, y la creación de un régimen de gobierno basado en el multipartidismo.


Publicado en el Semanario 6to Poder / Año 2 número 73 / 26 de febrero de 2012

miércoles, 25 de enero de 2012

Siria: ¿Se acerca una salida al conflicto?

Hay indicios de que pudiera llegarse a una solución negociada del conflicto. Sin embargo desde Occidente aumenta la presión por una intervención

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[¿NEGOCIACIÓN?]
El anuncio de una amnistía por parte del gobierno de Bashar Al Assad y la negociación de una tregua entre fuerzas leales al régimen de Damasco y grupos insurgentes de la oposición en Siria, parecen indicar que hay esperanzas de lograr una solución pacífica al conflicto. Sin embargo, este es un escenario que luce un tanto lejano y, mientras aumentan los riesgos de que estalle una guerra civil, también aumenta la presión, no sólo desde Occidente, para intervenir y traer paz y orden a ese país

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El régimen del presidente Bashar Al Assad enfrenta problemas cada vez más graves  y hace todo lo posible no sólo para mantenerse en el poder, sino que se vale de sus aliados para evitar el peor escenario posible: la intervención militar 




El conflicto en Siria, que se ha extendido por más de 10 meses, se ha convertido en una de las confrontaciones más sangrientas que han estallado en el Medio Oriente en el marco de las revueltas populares que algunos han optado por llamar “La primavera árabe”. La combinación de la represión por parte de las fuerzas de seguridad del régimen de Bashar Al Assad con la adopción de la insurgencia armada como estrategia por parte de opositores y desertores del ejército, ha provocado una escalada del conflicto que hacen incrementar, con sobradas razones, los temores del estallido de una guerra civil a gran escala en caso de no producirse, o bien una negociación entre los bandos en pugna que permita una solución pacífica, o una intervención militar extranjera que ponga orden en el país.

El costo económico del conflicto

El régimen de Bashar Al Assad se enfrenta con la situación de tener una economía nacional en ruinas y encontrarse cada vez más aislado del exterior. Desde el inicio de los levantamientos populares hasta hoy, la inestabilidad producto de las constantes manifestaciones ha agravado las dificultades económicas, aumentando el desempleo y la escasez de alimentos y combustibles. La libra siria se debilita todos los días en la misma medida que la recesión se profundiza. El gobierno enfrenta tan graves problemas de caja, que se ha visto obligado a imponer un impuesto a los trabajadores del Estado, ya que el gasto público aumentó en 19 mil millones de dólares, principalmente el gasto militar, mientras que los ingresos de la nación han caído 2 mil 300 millones de dólares, mientras que el tráfico marítimo por los puertos de Siria se ha reducido en un 40%. Si a este tétrico escenario le sumamos, las sanciones económicas impuestas por la Liga Árabe en contra de Siria, el daño que sufre la economía de ese país es tan grave para el régimen de Bashar Al Assad representa un reto más grande para su sobrevivencia que el propio levantamiento popular que enfrenta.  

Amnistía y tregua

En el marco del escenario económico antes descrito, esta semana se produjeron dos hechos que permiten pensar que, o existen posibilidades de que algunos sectores de la oposición en Siria lleguen a un acuerdo con Bashar Al Assad, tratando de buscar una salida negociada y pacífica al conflicto, o que sectores del ejército sirio, hasta ahora fieles al régimen, cansados de la confrontación y temerosos de que estalle una guerra civil, busquen una salida similar a la ocurrida en Egipto el año pasado. En primer lugar, medios de comunicación oficiales sirios dieron a conocer que Bashar Al Assad había aprobado una amnistía general para todos aquellos que hayan cometido “crímenes” durante los levantamientos, siendo efectiva la misma a partir del final de este mes, e incluyendo a los desertores del ejército, y a las personas detenidas por porte ilícito de armas o por violar las leyes sobre manifestaciones pacíficas. Por otra parte, tropas sirias que luchaban contra fuerzas rebeldes en la ciudad de Al Zabadani, cerca de la frontera con el Líbano, acordaron el pasado martes un alto al fuego, el cual contemplaba el retiro de las tropas de la ciudad y que los insurgentes despejaran las calles y avenidas, de acuerdo a fuentes de la oposición siria, y se espera que logren acuerdos similares en otras ciudades del país.

Intervención militar y presión internacional

El futuro de Siria también podría decidirse más allá de sus fronteras. Esta semana comenzó a discutirse en el seno del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas una resolución acerca de la situación en ese país árabe, cuyo borrador fue elaborado por Rusia, pero que podría sufrir importantes modificaciones tras la presentación del informe detallado sobre los hechos que acontecen allí por parte de la misión de observadores de la Liga Árabe que visitó Siria recientemente. Hay que recordar que en octubre del año pasado Rusia y China, valiéndose de su carácter de miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, vetaron una resolución promovida por un grupo de países europeos que llamaba al cambio de régimen en Siria, mientras que en el mes de diciembre, Reino Unido, Francia, Alemania y EEUU se opusieron a una propuesta de resolución rusa que colocaba a la oposición siria en el mismo nivel de violencia que al régimen de Bashar Al Assad. Son pocas las esperanzas de que pueda lograrse un consenso en la ONU. La propuesta rusa, que se espera que sea muy similar a la presentada en diciembre, además de promover la reconciliación entre las partes, también se piensa que es el último intento diplomático de Moscú para ayudar a su aliado de Damasco, quizás no para que pueda mantenerse en el poder, pero al menos para evitar el peor escenario, una intervención militar extranjera. Por su parte, del lado occidental se quieren incrementar el paquete de sanciones contra el régimen de Al Assad y, de ser posible, instaurar una zona de exclusión aérea similar a la que se implementó en Libia el año pasado.

El riesgo de la guerra civil

De estallar una guerra civil en Siria, sus consecuencias pudieran extenderse a varios países vecinos, muchos de ellos muy inestables. En Irak la conflictividad entre chiítas y sunitas, árabes y kurdos, aumenta cada día más, mientras que en Líbano, tradicionalmente influido por su vecino, los sectores políticos – antisirios y prosirios – se enfrentan entre sí a causa del conflicto. Por su parte Turquía e Israel, hoy enemistados entre sí, se preparan para recibir oleadas de refugiados, al tiempo que Irán, también amenazado con sanciones, hace todo lo posible para ayudar a su único aliado en la región. 




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“Hoy le vuelvo a decir al presidente Assad de Siria: Alto a la violencia, deje de matar a su propio pueblo. El camino de la represión es un callejón sin salida”. 
Ban Ki-moon, Secretario General de la ONU

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“Continuaremos consultando muy de cerca… para crear el tipo de presión internacional y el entorno que promoverá que el actual régimen de Siria abandone (el poder), de forma que pueda tener lugar un proceso más democrático y de transición dentro de Siria”. 
Barack Obama, Presidente de EEUU

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Reunión de la Liga Árabe este domingo

Una vez que sea presentado el informe final de la misión de observadores de la Liga Árabe que visitó Siria, del cual trascendió que concluye que la situación allí es muy grave y que urge elaborar una estrategia a futuro, los ministros de relaciones exteriores de dicha organización se reunirán este domingo en la ciudad de El Cairo, Egipto, para tomar una decisión al respecto, para lo cual ya están preparadas una serie de propuestas que van desde las más blandas hasta las más duras. La postura más dura es representada por el Emir de Qatar, jeque Hamad bin Jalifa al Thani, manifestó el pasado domingo que era partidario de enviar tropas a Siria, las cuales junto a los efectivos militares turcos de la OTAN podían poner fin al derramamiento de sangre en ese país. Ante esta declaración, el nuevo presidente de Túnez, Moncef Marzouki, indicó – a  pesar de haber estado en una posición similar a la de la oposición siria el año pasado – que una intervención militar en Siria haría explotar a toda la región, postura que es secundada por los gobiernos de Libia e Irak, quienes junto a otros países respaldan la postura más blanda, la cual contempla el incremento de la misión de observadores de 163 a 300-500 personas, quienes recibirían entrenamiento por parte de la ONU antes de viajar a Siria. 


Publicado en el Semanario 6to Poder / Año 2 Número 68 / 22 de enero de 2012


sábado, 10 de diciembre de 2011

Egipto: La rebelión popular que fue traicionada

La caída de Hosni Mubarak consolidó el control de los militares sobre el poder político en esa nación

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[DECEPCIÓN]
Han transcurrido casi diez meses desde que Hosni Mubarak renunció al poder en la nación de los faraones. Al día de hoy son cada vez más numerosas las voces que claman a los militares egipcios para que traspasen el poder político a los civiles.

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Miles de egipcios realizan la tradicional oración musulmana de los viernes mientras manifestaban en la Plaza Tahrir de la ciudad de El Cairo




El pasado 11 de febrero el presidente egipcio Hosni Mubarak, tras pasar casi 30 años en el poder, renunció a su cargo tras semanas de protestas multitudinarias en las principales ciudades de la nación norteafricana, y cuyo epicentro se localizaba alrededor de la hoy emblemática Plaza Tahrir de El Cairo, la capital del país. A casi 10 meses de este suceso, muchos egipcios tienen la sensación de que la caída de Mubarak simplemente terminó de consolidar el ya gran poder que las Fuerzas Armadas ejercían sobre el sistema político de Egipto, y que el régimen autoritario de Mubarak fue sustituido por una dictadura militar que secuestró el espíritu de las revueltas de principio de año. En el marco de un proceso electoral que comenzó el pasado lunes y que finalizará el próximo 11 de marzo, de haberse producido 12 mil juicios militares contra civiles desde febrero y la crisis económica producto de la caída de los ingresos provenientes del sector turismo, mermados tras el estallido de la revuelta, los egipcios han vuelto a las calles para manifestar en contra del incumplimiento del Consejo Militar que gobierna Egipto, encabezado por el Mariscal Hussein Tantawi, de su principal promesa tras la renuncia de Mubarak, permitir que los egipcios eligieran un presidente transcurridos 6 meses de su llegada al poder, exigiendo su renuncia inmediata y el traspaso del poder a los civiles.

Islamismo con tutelaje militar

Teóricamente, a partir del lunes 28 de noviembre las cosas deberían comenzar a cambiar en Egipto. Ese día se dio inicio al proceso electoral con las elecciones legislativas, las cuales, pese a las dudas que surgieron sobre su viabilidad tras los violentos choques entre la policía y los manifestantes, se llevaron a cabo en El Cairo, Alejandría y otras siete provincias, mientras que en el resto del país se desarrollarán en tres etapas más fijadas para el 5 y 14 de diciembre y el 3 de enero del año próximo, siendo el punto inicial de un proceso electoral que culminará el 11 de marzo de 2012 tras efectuarse la última votación para elegir a la Shura, órgano político equivalente a un Senado. Los grandes favoritos para ganar este proceso electoral son los Hermanos Musulmanes, quienes obtendrían una votación mucho mayor a la de listas con tendencias mucho más liberales, como las que respaldan Mohammed El Baradei, ex Director de la Organización Internacional de Energía Atómica y Premio Nobel de la Paz en 2005, y Arm Mussa, ex Canciller de Hosni Mubarak y Secretario General de la Liga Árabe entre 2001 y 2011. Los Hermanos Musulmanes, quienes trabajaron en la clandestinidad durante el gobierno de Hosni Mubarak, dedicados fundamentalmente a las labores de asistencia social, educativa y sanitaria que el gobierno egipcio no realizaba, lograron tener una influencia importante en el Congreso Egipcio y por ello se abstuvieron, en un primer momento, de respaldar activamente las manifestaciones contra Mubarak. Ellos aspiran a que en Egipto se establezca una democracia islámica de corte moderado y sus planteamientos políticos son muy similares a los del partido AKP del Primer Ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan; tras el derrocamiento de Mubarak, han establecido una alianza con el Consejo Militar que gobierna Egipto para que la transición, además de ordenada, sea moldeada a los intereses de ambos y produzca un sistema político en el que los Hermanos Musulmanes detenten el poder, pero con el tutelaje de las Fuerzas Armadas.

¿Pasará la transición a manos de civiles?

La presión ejercida por los manifestantes de las últimas semanas ha colocado en aprietos a la Junta Militar, quienes han pedido a la población que apoyen al recién designado Primer Ministro Kamal El Ganzuri, quien ejerció ese mismo cargo durante la presidencia de Mubarak, por lo que es ampliamente rechazado por la población. En vista de esto, la Junta Militar ha optado por iniciar conversaciones con los dos aspirantes a la presidencia que gozan de mayor respeto entre los manifestantes, Mohammed El Baradei y Arm Mussa, y aunque pudiera ser interpretado como un descortesía hacia los cada vez más poderosos Hermanos Musulmanes, en realidad puede representar una estrategia para calmar los ánimos de los manifestantes. En ese sentido El Baradei se ha ofrecido (y el nombre de Mussa también ha sonado), para encabezar un gobierno de “salvación nacional”, libre de militares, que se encargaría de la transición hasta la elección de un nuevo presidente, además de velar por la transparencia del proceso. Por su parte, los Hermanos Musulmanes, conscientes de la ventaja que tienen para las elecciones legislativas, han manifestado que el partido que obtenga la mayoría de los votos debe ser el encargado de formar el nuevo gobierno.



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“La dimisión inmediata de la Junta Militar equivaldría a una traición a la confianza que el pueblo puso en nuestras manos”. 
Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas de Egipto

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“Nos enfrentamos a enormes desafíos a los que haremos frente y no vamos a permitir que ningún individuo o partido haga presión sobre las Fuerzas Armadas”. 
Mariscal Hussein Tantawi, Jefe de la Junta Militar de Gobierno de Egipto

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En las últimas semanas han arreciado las manifestaciones exigiendo que la Junta Militar de Gobierno abandone el poder en Egipto y se lo transfieran a los civiles




Liga Árabe impone sanciones sin precedentes contra Siria

Tras haber transcurrido 8 meses de revueltas que han costado la vida de más de 3 mil 500 personas en Siria, la Liga Árabe aprobó, con 19 votos a favor, una abstención y un voto en contra, un paquete de sanciones contra el régimen de Bashar Al Assad. Entre las sanciones destacan la congelación de los activos financieros de altos funcionarios, así como la prohibición a estos de visitar los países árabes, más el rompimiento de relaciones con el Banco Central de Siria. Esta decisión, sin precedentes dentro de una organización que es considerada a menudo como dividida e indecisa, fue fundamentada por sus miembros como una manera de impedir una intervención extranjera en Siria, al intentar resolver la crisis que se vive en ese país dentro del marco de la institucionalidad árabe. Irak, que se abstuvo, manifestó sus reservas sobre la viabilidad de las sanciones y se duda que llegue a implementarlas. Por su parte el Líbano, cuyo gobierno está controlado por grupos políticos vinculados a Al Assad, incluida la organización extremista musulmana Hezbollah, votó en contra. Estas sanciones pudieran tener un impacto significativo sobre el régimen de Al Assad, al afectar seriamente sus negocios. Asimismo, este endurecimiento de la postura de los países árabes contra el gobierno sirio podría terminar favoreciendo la implementación de nuevas medidas sancionatorias en el marco del Consejo de Seguridad de la ONU, las cuales hasta ahora han sido bloqueadas por Rusia y China. 



Publicado en el semanario 6to Poder / Año 2 número 61 / 3 de diciembre de 2011