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domingo, 30 de diciembre de 2012

Las monarquías árabes del Golfo unidas en un objetivo: contener a Irán


La cumbre de dos días del Consejo de Cooperación del Golfo se centró en el fortalecimiento de la unidad y la cooperación entre sus estados miembros 

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[COLECTIVA]
La más reciente reunión del Consejo de Cooperación de Golfo concluyó con un llamado al régimen de Teherán para que cese su injerencia en los asuntos internos de sus Estados miembros, al tiempo que refuerzan la cooperación entre ellos para fortalecer la seguridad y la estabilidad en la región.

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Aquí los monarcas de los 6 países que integran el Consejo de Cooperación del Golfo. 
De izquierda a derecha: Jaber Al-Ahmad Al-Jaber Al-Sabah, Emir de Kuwait; Hamad Al Thani, Emir de Qatar; Qabus bin Said, Sultán de Omán; Abdalá bin Abdelaziz, Rey de Arabia Saudita; Hamad bin Isa al-Jalifa, Rey de Bahrein; y Jalifa bin Zayed Al Nahayan, Emir de Abu Dhabi y Presidente de los Emiratos Árabes Unidos



Durante el 24 y el 25 de diciembre, mientras el mundo cristiano se concentraba en las celebraciones de la Navidad, se efectuó en Manamá, la capital de Bahréin, la reunión anual del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), una organización regional que agrupa a las seis monarquías de la Península Arábiga: Arabia Saudita, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán y Qatar, los países más ricos del Medio Oriente. Esta reunión se produjo en medio de un momento especialmente delicado para la región, producto del proceso de cambios y turbulencia política que ha generado la denominada “Primavera Árabe” en el Medio Oriente, las malas relaciones de los países del Golfo con su vecino persa Irán, así como las crecientes críticas respecto a la relevancia del CCG como organización y la vigencia de sus objetivos.

El CCG da la voz de alto a Irán

El principal producto de esta cumbre anual del CCG fue un acuerdo entre sus miembros para exigir a Irán que cese de manera inmediata su injerencia en sus asuntos internos, la cual “rechazaron y denunciaron”, ya que esta representa para ellos un factor que incrementa la tensión en el Medio Oriente, amenazando la seguridad y la estabilidad regional. Del mismo modo, apoyaron a Emiratos Árabes Unidos en su reclamo territorial sobre las islas de Abu Mase, Tomb Mayor y Tomb Menor, ubicadas en el Estrecho de Ormuz y ocupadas por Irán. Aunque desde hace varias décadas las relaciones entre las monarquías árabes y los persas han sido tensas, debido a la estrecha relación que mantienen con Estados Unidos las primeras, y la postura antioccidental de los segundos desde el estallido de la revolución iraní, las mismas se han elevado exponencialmente a causa del avance iraní en su programa nuclear, el cual tiene claros propósitos militares, y que podría crear un desbalance en el Medio Oriente a favor de Teherán; la injerencia de las monarquías del Golfo en el conflicto sirio y su apoyo a la oposición que quiere derrocar a Bashar Al Assad, el más estrecho aliado de los persas en el Medio Oriente; y las claras intenciones iraníes de sacar provecho de las revueltas populares árabes para incrementar su presencia e influencia en la región. Así, destacan entre los nuevos objetivos del CCG tras esta cumbre, ampliar la integración económica entre sus miembros, así como unificar criterios en materia de política exterior y de seguridad y defensa, preludio para la construcción de una alianza militar y política que no sólo proteja a los países del Golfo y sus riquezas, sino que también actúe como una muralla que detenga las pretensiones expansionistas de Irán.

Los problemas sociales: asignatura pendiente

Si bien en la última cumbre del CCG se dieron importantes pasos para la reestructuración de este organismo regional, y en una mayor integración económica y política entre las seis monarquías de la Península Arábiga, en lo que se refiere a los problemas sociales que enfrentan sus habitantes y como resolverlos, hay una asignatura pendiente. Si bien el CCG ha probado recientemente con éxito ser capaz de mantener la seguridad y la estabilidad de la región, así como enfrentar amenazas de manera efectiva, hay problemas dentro de sus países, como la pobreza, el desempleo, la desigualdad o el desbalance demográfico (producto de que en varios de estos países la mano de obra extranjera excede a los nativos), que no pueden aplazarse por mucho tiempo y que en el mediano plazo podrían ser el caldo de cultivo para un incremento de la conflictividad social.

Rol activo en el mundo árabe tras el estallido de las revueltas populares

Tras el estallido de lo que se denominó como la “Primavera Árabe”, el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) adquirió protagonismo e influencia para tratar de conseguir soluciones acorde a sus intereses en varios países afectados por estas revueltas populares. En el caso de Egipto, sus miembros expresaron su apoyo, especialmente Arabia Saudita, a su antiguo aliado Hosni Mubarak, a quien consideraban un factor fundamental para mantener la paz y la estabilidad en el Medio Oriente. Cuando las protestas de la mayoría chíita de Bahrein, alebrestadas desde Irán, se volvieron violentas y buscaban derrocar a la monarquía sunita que reina en ese país, los países miembros del CCG enviaron tropas para reprimir los disturbios, alegando que defendían a Bahréin de “amenazas externas”. También ofrecieron su apoyo y protección a otras dos monarquías árabes, Jordania y Marruecos, cuando vieron perturbada su estabilidad por las revueltas populares, ofreciéndoles ayuda financiera e invitándolas formalmente a unirse al CCG. En Yemen encabezaron de manera exitosa un proceso de mediación que facilitó la salida del poder del Presidente Alí Abdalá Saleh, y abrió las puertas a una transición negociada. Actualmente los países miembros del CCG ofrecen abundante apoyo material a las fuerzas rebeldes que tratan de derrocar el régimen de Bashar Al Assad en Siria, y reconocieron a la recién creada Coalición de Fuerzas de la Oposición y Rebeldes de Siria como los legítimos representantes del pueblo sirio. 




Publicado en el Semanario 6to Poder / Año 3 Número 117 / 30 de diciembre de 2012

miércoles, 29 de febrero de 2012

Yemen: Abded Rabbo Mansur Hadi presidirá la transición a la democracia

Su antecesor, Alí Abdalá Saleh, fue el cuarto mandatario árabe en salir del poder tras el estallido de las revueltas populares en el mundo árabe

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[PLANIFICADO]
Quien hasta hace poco fuera el vicepresidente del régimen de Alí Abdalá Saleh, fue ratificado en las urnas para tomar las riendas del país de acuerdo con un plan de transición elaborado por el Consejo de Cooperación del Golfo, apoyado por los EEUU y aprobado por la mayoría de los sectores de la oposición yemení

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Un nutrido grupo de yemeníes manifiestan su apoyo al candidato presidencial Abed Rabbo Mansour Hadi, cuyo retrato se puede apreciar al fondo, en la ciudad de Saná, la capital de Yemen, un día antes de las elecciones





Este martes se llevó a cabo en Yemen, el país más pobre del Medio Oriente, una jornada electoral en la que 10 millones de yemeníes quienes, evadiendo la violencia que aún no desaparece de las calles de las ciudades de ese país, fueron convocados a las urnas para votar en un plebiscito con el objetivo de apoyar al candidato único pactado entre las fuerzas opositoras y el gobierno para convertirse en el sucesor de Alí Abdalá Saleh, quien no es otro que Abded Rabbo Mansur Hadi, su antiguo vicepresidente.

El cuarto en caer

Alí Abdalá Saleh, quien gobernó Yemen del Norte desde 1978, y todo el país tras su reunificación en 1990. Tras unas largas y sangrientas revueltas populares que estallaron en el mes de febrero de 2011, las cuales no pudo aplacar, primero prometiendo que entregaría el poder en el año 2013 y que no lo traspasaría a su hijo Ahmed Saleh, y posteriormente ejerciendo una represión indiscriminada y masiva contras las manifestaciones opositoras, las cuáles llegarían a su cénit el 3 de junio de 2011, cuando fuerzas tribales opositoras realizaron un ataque con obús contra el Palacio Presidencial ubicado en la capital Saná, en el que Saleh resultó severamente afectado, con quemaduras en 40% de su cuerpo, una hemorragia en el cráneo y un colapso pulmonar, lo que lo obligó a salir del país rumbo a Arabia Saudita para recibir tratamiento médico y permaneciendo allí hasta el 23 de septiembre, cuando se inicia un nuevo proceso de negociación, en el marco de la iniciativa de transición promovida por el Consejo de Cooperación del Golfo que  finalmente le llevó a entregar el poder a su vicepresidente, Abded Rabbo Mansour Hadi el 22 de noviembre de 2011, para luego trasladarse a los EEUU para continuar con su tratamiento médico. Así, Alí Abdalá Saleh se convirtió en el cuarto mandatario de un país musulmán en abandonar el poder como consecuencia de las revueltas árabes, luego de Zine El Abidine Ben Alí de Túnez, Hosni Mubarak de Egipto y Muammar Gaddafi de Libia.

El plan de transición del Consejo de Cooperación del Golfo

Tres veces anunció Alí Abdalá Saleh que firmaría un acuerdo con la oposición para entregar el poder e iniciar una transición política pacífica en Yemen elaborado por el Consejo de Cooperación del Golfo y avalado por los EEUU y la Unión Europea, y tres veces se arrepintió en el último minuto de firmarlo. Pero finalmente terminó firmando el acuerdo el 22 de noviembre de 2011. El mismo contempló el otorgamiento de inmunidad judicial por parte del Parlamento de Yemen a Saleh, sus familiares y altos funcionarios del régimen, el traspaso del poder a su entonces vicepresidente Abded Rabbo Mansour Hadi, quien tuvo que conformar un gobierno de unidad compuesto por 50% de miembros del partido de gobierno, 40% de miembros de la oposición y 10% de otros sectores del país, y la celebración de elecciones presidenciales 90 días después de la firman del documento.

Elecciones con candidato único

Oposición y gobierno en Yemen terminaron acordando que Abded Rabbo Mansour se convirtiera en el candidato de consenso y único contendiente del proceso de votación, por lo que la elección presidencial, para un interinato de dos años, terminó convirtiéndose en un plebiscito, en el que votó un 60% de los 10 millones de yemeníes con derecho al sufragio en ese país, quienes debieron sortear la violencia de los separatistas del sur, y los llamados a boicot de los rebeldes Huthi del norte y de grupos de radicales universitarios. Una de las características más llamativas de esta elección fue el gran número de mujeres que acudieron a votar, y cuyas cifras definitivas se conocerán dentro de varios días.   

Los retos para el nuevo gobierno de Yemen

El principal reto que deberá enfrentar Abded Rabbo Mansour como el nuevo presidente de Yemen será el de deslastrarse de su imagen de cercano colaborador del régimen de Alí Abdalá Saleh para poder garantizarse su estabilidad política al frente del gobierno yemení. Asimismo deberá allanar el camino que haga posible la celebración de unas elecciones legislativas y la redacción de una nueva constitución en la que se incluya a todos los sectores y tribus del país, lograr el restablecimiento de la paz en todo el territorio nacional, mediante el fin de la represión armada y el cese de las manifestaciones en contra del gobierno. También tiene por delante las tareas de reconstruir la economía del país más pobre del Medio Oriente, controlar al movimiento separatista del sur con el que las fuerzas armadas yemeníes combaten constantemente y enfrentar de manera eficaz a la franquicia local de la red terrorista Al Qaeda denominada AQPA, responsable del envío de paquetes bomba a través del correo aéreo a distintas partes del mundo a finales del año 2010.   




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"Dios mediante, me marcharé para mi tratamiento (médico) en Estados Unidos y volveré a Saná como jefe del partido Congreso del Pueblo Nacional". 
Alí Abdalá Saleh, ex presidente de Yemen

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"Nuestra posición sigue siendo la misma. Los problemas de Yemen solamente pueden resolverlos los yemeníes. Las actuales diferencias deben resolverse a través del diálogo". 
Jamal Benomar, Enviado Especial de las Naciones Unidas a Yemen

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Un yemení pinta el cuerpo de un compañero con los colores de la bandera de Yemen y las palabras "El nuevo Yemen" durante una protesta para exigir el enjuiciamiento del presidente yemení saliente Ali Abdalá Saleh, en Saná, 1 día después de efectuadas las elecciones presidenciales en ese país




Las organizaciones multilaterales árabes tienen cada vez mayor peso en la resolución de conflictos

Dos organizaciones multilaterales árabes están jugando un papel fundamental en la resolución de las crisis políticas que se han presentado en el Medio Oriente como consecuencia del estallido de las revueltas árabes a principios del año pasado. La primera de ellas, el Consejo de Cooperación para el Golfo, que se encuentra conformada por los seis grandes productores árabes de petróleo de la cuenca del Golfo Arábigo-Pérsico (Arabia Saudita, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán y Qatar), jugó un papel fundamental para lograr la entrega del poder por parte de Alí Abdalá Saleh e iniciar una transición pacífica en Yemen, así como garantizar la estabilidad del Rey sunita de Bahréin, Hamad bin Isa al Jalifa, quien enfrentaba una rebelión por parte de la mayoría chíita, alentada desde Irán, y que buscaba derrocarlo. La otra organización es la Liga Árabe, con sede en la ciudad de El Cairo y que agrupa a 22 Estados árabes, que ha tomado la iniciativa para buscar una resolución pronta al conflicto que se vive en Siria, inspirada en lo que realizó el Consejo de Cooperación del Golfo en Yemen. En ese sentido ha enviado varias misiones de observación a Siria con el propósito de constatar el desarrollo de la situación allí, elaborando informes periódicos que han servido de sustento a la presentación de propuestas dentro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, pero que no lograron ser aprobadas por los vetos de Rusia y China en su carácter de miembros permanentes. Recientemente, el 16 de febrero, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó una resolución sobre la cuestión en Siria en la que se apoya rotundamente el plan de transición para ese país elaborado por la Liga Árabe y que consiste en que el presidente sirio Bashar Al Assad transfiera sus poderes al vicepresidente, quien deberá formar un gobierno de unidad nacional que dirija al país hacia elecciones libres, y la creación de un régimen de gobierno basado en el multipartidismo.


Publicado en el Semanario 6to Poder / Año 2 número 73 / 26 de febrero de 2012

miércoles, 4 de mayo de 2011

Cae una nueva ficha de dominó en el Medio Oriente: Yemen

ADVERTENCIA: Este artículo fue escrito antes de que Alí Abdalá Saleh echara para atrás su compromiso de irse del poder

Alí Abdulá Saleh aceptó el plan de transición propuesto por el Consejo de Cooperación del Golfo

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[¿TRANSICIÓN?]

El presidente de Yemen, de 69 años de edad y que ha ejercido el poder durante 32 años, es el tercer presidente árabe que se ve obligado a renunciar a su cargo. Sin embargo hay dudas sobre la viabilidad de la transición propuesta

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Los manifestantes se mantienen en las calles de las principales ciudades de Yemen a pesar de la sangrienta represión del régimen de Saleh, que ha incluido el uso de francotiradores

Primero fue Zine El Abidine Ben Alí en Túnez. Tras su caída vendría la de Hosni Mubarak en Egipto. En 30 días se sumará a este club de ex presidentes Alí Abdalá Saleh, el gobernante de Yemen, de acuerdo al plan de transición presentado por el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), organismo regional compuesto por Bahrein, Omán, Qatar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, el cual fue aceptado por el sábado pasado por Saleh, según informó la TV estatal yemení.

La propuesta de transición

Esta propuesta, que se conoce como el plan 30+60, contempla que en un plazo de 30 días el parlamento yemení, controlado por el partido de Saleh, el Congreso General del Pueblo, deberá elaborar una ley que le garantice la inmunidad a Saleh para que éste renuncie y entregue el poder al vicepresidente Abed Rabbo Mansur Hadi. Una vez que Mansur Hadi asuma la presidencia, deberá conformar un gabinete ministerial de unidad nacional, compuesto en un 50% por miembros del partido de gobierno, 40% en representación de los partidos de la oposición y 10% provenientes de otros sectores, para que en el plazo de 60 días se convoquen a unas elecciones generales libres. Asimismo, el hijo y el sobrino de Saleh, en puestos claves dentro del ejército y la seguridad nacional, serán relevados de sus cargos en 60 días.

La oposición aceptó

La Coalición de la Unidad, que representa a los 7 principales partidos que hacen oposición a Saleh, a pesar de tener más de 2 meses integrados a las protestas que exigían su salida inmediata del poder e insistiendo que ellos debían dirigir el nuevo gobierno, tras haber sostenido reuniones con el CCG y los embajadores de EEUU y varios países europeos, aceptaron la propuesta 30+60, pero con ciertas reservas, fundamentadas en la posibilidad de que el parlamento yemení rechace la renuncia de Saleh acorde con lo establecido en una disposición constitucional.

El papel del Consejo de Cooperación del Golfo

Saleh ha concentrado durante años el poder político por años dentro de Yemen y ha logrado sortear numerosos retos a lo largo del tiempo al convertirse en el factor de unidad nacional a través de los fuertes, pero fraccionados clanes que componen el país. Sin embargo, lo multitudinarias de las manifestaciones y lo sangrienta de la represión, que ha causado alrededor de 150 muertos en 2 meses, han provocado numerosas bajas entre los principales aliados de Saleh, incluidos comandantes militares y líderes tribales, los cuales poco a poco lo han ido abandonando. Esto motivo a sus vecinos, especialmente Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, a ejercer presión sobre él a través del mecanismo regional del CCG. Y es que a pesar de su insistencia en permanecer en el poder hasta el año 2013, no es sino hasta que le convencen a Saleh para embarcarse dentro del plan de una transición ordenada debido a las ventajas que pudiera obtener Al Qaeda Península Arábiga de las manifestaciones y de una eventual salida suya del poder de manera abrupta podría abrir paso a un régimen mucho más radical que permitiría a dicha organización expandirse al resto de sus vecinos.



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“La coalición opositora recibe dinero sucio para derrocar al gobierno. La oposición no puede arrastrarnos a matarnos unos a otros, ya que la guerra civil no sólo afectaría a Yemen, sino a toda la región y a la Seguridad Internacional” Alí Abdalá Saleh

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"El partido gobernante de Yemen ha informado a los ministros de Exteriores del CCG su aceptación absoluta de la iniciativa del Golfo" Tariq Shami, portavoz CCG

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¿Será ordenada la transición?

Aún cuando la dirigencia de la oposición reunida en la Coalición de la Unidad acordó junto con el gobierno aceptar la propuesta de transición propuesta por el CCG, no ha impedido que continúen las manifestaciones, ya que los jóvenes universitarios, que son el grupo más numeroso que nutre las manifestaciones yemeníes, rechazó la propuesta, especialmente en el punto de la inmunidad judicial a Saleh, al cual culpan directamente de las aproximadamente 150 muertes que han ocurrido hasta la fecha. Al día de hoy este país, el más pobre del mundo árabe, se encuentra paralizado por completo, los ministerios han dejado de trabajar y hay graves problemas de abastecimiento, especialmente de gas doméstico. Por otra parte enfrenta a una rebelión armada de la minoría chiíta en el norte del país, se ha reavivado el movimiento secesionista del sur, Al Qaeda Península Arábiga, que es la rama más activa y con mayor crecimiento de la organización terrorista fundada por Osama Bin Laden, tiene su base de operaciones allí, mientras que sus reservas de crudo, su principal fuente de ingresos, y de agua se agotan rápidamente. Con un panorama tan desolador, es muy difícil que el plan de transición teóricamente ordenada que diseñó el CCG acorde con los intereses de mantener la estabilidad de la región y la Seguridad Internacional, pueda realizarse de una manera tan sencilla como ellos la pensaron.


Publicado en el Semanario 6to Poder / Año 1 Número 31 / 01 de mayo de 2011