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viernes, 10 de febrero de 2012

Libia: 100 días después de la muerte de Muammar Gaddafi


La crisis económica y la inestabilidad política son la principal amenaza al Consejo Nacional de Transición

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[BALANCE]
El pasado 29 de enero se cumplieron 100 días de la captura y muerte de Muammar Gaddafi en su ciudad natal, Sirte, quien dominó Libia con puño de hierro durante 43 años: Hoy el país se encuentra bajo las riendas del Consejo Nacional de Transición, el cual lucha por mantener su estabilidad y poder organizar las primeras elecciones libres de ese país africano en décadas.

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La bandera libia ondea a lo alto de muchos edificios en ruinas como éste en Libia, mientras la población espera impaciente la reconstrucción del país.









Describir la situación que se vive hoy en día en Libia, tras haber transcurrido 5 meses de la caída de Trípoli en las manos de los que en aquel entonces eran los rebeldes del Consejo Nacional de Transición – y que hoy se encuentran al mando de esa nación – y tras cumplirse 100 días de la captura y posterior muerte de Muammar Gaddafi en Sirte, lejos de ofrecer esperanza, es una imagen perturbadora. La inseguridad en ese país, en vez de mejorar, como muchos quizás ingenuamente esperaban, se agrava cada vez más.

Milicianos fuera de control

Un gran número de milicianos operan hoy lejos del control del gobierno interino del Consejo Nacional de Transición (CNT), quienes además se mantienen armados y tienen detenidos – los cuales de vez en cuando son torturados –, de acuerdo a declaraciones de la Organización de Naciones Unidas, a más de 8 mil prisioneros en más de 60 centros de detención, quienes tienen en común el estar acusados de ser sospechosos de ser leales al ya muerto Muammar Gaddafi. La gran mayoría de los detenidos provienen de los países del África subsahariana, en los cuales Gaddafi reclutaba con frecuencia a sus antiguos mercenarios. Asimismo, la ONU ha subrayado que no existe una autoridad central formal que supervise las prisiones improvisadas, por lo que muchos de los detenidos ven imposibilitado someter su caso a revisión y salir en libertad. Por otra parte, las fuerzas rebeldes se han visto recientemente involucradas en enfrentamientos sangrientos entre sí a las afueras de Trípoli y en las ciudades de Bani Walid y Gharyam en el oeste y Bengasi al este, y algunos cálculos indican que hay alrededor de 150 mil libios armados y cerca de 300 milicias que no responden a órdenes del CNT en todo el país, lo que hace que muchos se pregunten si realmente el CNT ejerce un control efectivo sobre toda Libia y si es capaz de mantener unido al país mientras dure el proceso de transición. La realidad es que el CNT no controla por completo al país y eso está directamente vinculado con la manera en la cual el país fue liberado del yugo de Gaddafi y que dio surgimiento a estas milicias. Hasta que no se consolide una autoridad central, la cual cuente con las instituciones necesarias para defender y proteger al país y sus habitantes, y garantizar el imperio de la ley, el CNT sólo será capaz de lograr cosas limitadas.

Experimentar la democracia  

“El que funde un partido es un traidor”, exclamó en más de una ocasión Muammar Gaddafi. Hoy en día Libia se encuentra en camino a sus primeras elecciones libres y democráticas, y para ello ya se han fundado alrededor de 120 partidos políticos, de los cuales unos 20 tienen alcance nacional. Sin embargo, y bajo el contexto de los crecientes temores sobre el posible estallido de una guerra civil y las profundas divisiones tribales que existen en ese país, la mayoría de la población siente desconfianza hacia los partidos y tienen sus reservas sobre lo que les pueda deparar el futuro, ya que muchos de los partidos promueven el uso del Islam como fuente principal de legislación, porque piensan en lo que ocurrió en Egipto donde los islamistas obtuvieron el 70% de los votos, o no quieren verse como una teocracia musulmana al estilo de Arabia Saudita o Irán. Existe una hoja de ruta para la transición, y en la misma está contemplada que el día 23 de junio se produzca la elección a través del voto popular de los 200 miembros de la Conferencia Nacional, la cual estará encargada de formar un nuevo gobierno, de redactar en 180 días una nueva constitución que será sometida a referendo, y, posterior a ello, aprobar una ley electoral que regulará los primeros comicios parlamentarios. Hay que acotar que el 21 de enero hubo una protesta en Bengasi, cerca de la sede del CNT, en la que un grupo de manifestantes exclamaban que la hoja de ruta había sido impuesta sin ser sometida a debate público, y al término del mitin, arrojaron bombas incendiarias contra la sede del CNT, mientras exigían el inicio de negociaciones con las actuales autoridades libias.

El CNT hará limpieza en sus embajadas

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Libia va a iniciar una profunda investigación para relevar de sus cargos a aquellos funcionarios en sus embajadas a lo largo y ancho del mundo que aún mantengan vínculos con el antiguo régimen, y cuentan desde ya con una lista de embajadores y demás personal diplomático para ser designado, ratificado o destituido. Muchos embajadores libios en el mundo desertaron del régimen de Gaddafi y se unieron a la causa rebelde, unos apenas estalló la revuelta, como fue el caso del representante ante las Naciones Unidas, mientras que otros, la gran mayoría, lo hicieron poco a poco mientras avanzaba la rebelión. Por otra parte, existe una minoría ínfima, entre los que se cuenta el embajador en Venezuela, que aún se mantienen leales a Gaddafi. 


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“Sabemos que de los al menos 60 centros de detención existentes, sólo seis están bajo el control de las autoridades. Visitamos varios de ellos y hemos visto  torturas y otros abusos en todos ellos, Es algo muy extendido. Muchos de los detenidos con los que hablamos no sabían por qué estaban detenidos”. 
Carsten Jurgensen, Amnistía Internacional

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“Disolver el Consejo Nacional de Transición podría provocar el estallido de una guerra civil” 
Mustafá Abdul Jalil, Presidente del Consejo Nacional de Transición de Libia

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“Concluimos nuestra operación en Libia el pasado 31 de octubre y no tenemos la intención de volver” 
Anders Fogh Rasmussen, Secretario General de la OTAN

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El pueblo que ayer celebró haberse liberado del yugo de Muammar Gaddafi gracias al Consejo Nacional de Transición, hoy le reclama al CNT su lentitud en implementar las reformas prometidas




Momento crítico para la economía de Libia

El Fondo Monetario Internacional manifestó estar preocupado por la situación económica de Libia, ya que se encuentra en un estado financiero tan precario que se ha visto obligada a reducir su enorme déficit fiscal, que asciende a 5 mil 600 millones de dólares, con la emisión de dinero inorgánico. El Estado libio se financia mediante préstamos que obtiene del Banco Central y retirando de allí sus depósitos, mientras que la contrapartida, para equilibrar los balances dentro de la máxima institución financiera de ese país es la emisión de moneda, lo cual se ve reflejado en el aumento de la cantidad de dinero en efectivo circulante. Aunque el Fondo Monetario Internacional siempre ha condenado el financiamiento del déficit fiscal mediante la emisión de dinero inorgánico porque este genera incrementos significativos en los índices de inflación, se vio obligado a admitir que Libia se encuentra en una situación muy difícil tras las revueltas civiles que llevaron al derrocamiento del régimen y la posterior muerte de Muammar Gaddafi, lo que justifica este trato especial. Asimismo advirtieron que aún quedan necesidades muy urgentes por resolver, como el aumento del desempleo en el país, el cual antes del estallido del conflicto se encontraba ubicado en 26% y la recuperación de su aparato productivo, tras registrar una caída de 60% en su producto interno bruto en 2011 y una baja en la producción petrolera, que pasó de 1 millón 770 mil barriles diarios en 2010 a 510 barriles diarios a finales de 2011. 











Publicado en el Semanario 6to Poder /Año 2 Número 70 / 5 de febrero de 2012

miércoles, 26 de octubre de 2011

Auge y caída del sanguinario Muammar Gaddafi


- Fue capturado mientras trataba de esconderse dentro de una cloaca
- Un disparo en la cabeza causaría la muerte del autócrata africano

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[ADIÓS]
Quiso el destino que el ex dictador libio muriera en la misma ciudad que lo vio nacer. Una bala proveniente de una pistola bañada en oro de su propiedad, presuntamente disparada por un joven rebelde de apenas 18 años, acabaría con la vida de quien gobernó libia con mano de hierro durante 42 años

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Soldados rebeldes libios toman fotos al cadáver de Muammar Gaddafi con sus teléfonos celulares


El 1 de septiembre de 1969, con apenas 27 años de edad, el en aquel entonces capitán Muammar Gaddafi, emergió como el líder de un grupo de militares que derrocaron la monarquía del Rey Idris y de entre las ruinas del Reino de Libia construiría la República Árabe Libia, que mutaría en 1977 a la Gran Yamahiriya Árabe Libia Popular Socialista. Por aquellos años Gaddafi era visto como un apuesto político cuya figura vestida en uniforme militar y usando lentes de sol llamaba poderosamente la atención de las cámaras de la prensa internacional, y que no sólo se haría con el poder en la nación africana, sino que se convertiría en el símbolo de quiénes desafiaban y declaraban la guerra a Occidente, al tiempo que emergía, gracias a la abundante cantidad de dinero de la que disponía producto del enorme ingreso petrolero de Libia, como uno de los líderes más importantes de un Tercer Mundo que recién recobraba su independencia de los imperios coloniales europeos.

Terrorismo como política de Estado

A partir de la década de 1980, el nombre de Muammar Gaddafi sería, durante muchos años, sinónimo de terrorismo antioccidental. Su gobierno fue responsable de las masacres ocurridas en los aeropuertos de Roma y Viena en diciembre de 1985 y de colocar una bomba en una discoteca de la ciudad de Berlín que era frecuentada por tropas norteamericanas en abril de 1986. Esto traería como consecuencia que el gobierno de EEUU, bajo la administración de Ronald Reagan, ordenara el bombardeo a Libia en la operación Dorado Canyon, en la cual resultaría muerta una de sus hijas. El 22 de diciembre de 1988, 270 pasajeros y toda la tripulación del vuelo 103 de la aerolínea Pan American World Airways murieron sobre la ciudad de Lockerbie, Escocia, durante el vuelo desde Londres a Nueva York, 38 minutos después del despegue, producto de la detonación de un explosivo plástico colocado en un radiocassette dentro del equipaje del compartimento de carga anterior, desencadenando una secuencia de eventos que llevó a la rápida destrucción de la aeronave, responsabilidad de dos agentes de inteligencia encubiertos del gobierno libio, el cual terminaría convirtiéndose en el atentado terrorista más mortífero de la historia antes de los ataques del 11 de septiembre de 2001, y que le valdrían al país sanciones internacionales avaladas por la Organización de Naciones Unidas desde 1992.

La reconciliación con Occidente

No sería sino hasta 2003, tras el derrocamiento y la muerte en la horca de Saddam Hussein en Irak, y con el temor de correr una suerte similar a su colega, que Gaddafi accedería a renunciar a su controvertido programa nuclear, desmantelar su arsenal de armas de destrucción masiva, reconocer (tras décadas negándolo) la responsabilidad de su gobierno en los atentados terroristas de Lockerbie, pagando una indemnización de 10 millones de dólares a cada víctima, logrando así hacer las paces con Occidente, cuyos líderes se reunirían y fotografiarían con cada vez mayor frecuencia con el líder libio, bien recibiéndolo como huésped o dispensándole una visita, buscando su cooperación en la lucha global contra los grupos terroristas que durante muchos años apoyó, convencerlo de realizar inversiones con los cuantiosos recursos de la Libia en sus respectivas naciones cada vez que una crisis económica tocaba las puertas o que otorgara concesiones a las empresas petroleras occidentales.

Bengasi fue el comienzo del fin

El martes 15 de febrero de 2011, un grupo de familiares de presos que habían muerto en la cárcel de Abu Salim en 1996, acudieron a una comisaría de la ciudad de Bengasi, en el este del país, para exigir la liberación de Fathi Tarbel, abogado y coordinador de su movimiento, acompañados de unos cientos de personas que se apostaron al frente del edificio. El gobierno de Gaddafi accedió a su liberación y quienes allí se concentraban permanecieron hasta la madrugada coreando consignas en contra del régimen, al tiempo que aumentaban en número quienes le apoyaban. El intento de las fuerzas de seguridad del régimen por reprimir a los manifestantes sólo logró aumentar en ellos el espíritu de rebeldía hasta el punto en que lograron tomar el control de la ciudad, desplazando así a las fuerzas de seguridad y tomando en su poder una gran cantidad de armas y municiones, iniciando una rebelión que, buscando emular a sus vecinos de Túnez  y Egipto, expandiría la chispa de la llamada primavera árabe hacia el resto del país con el avance de las fuerzas rebeldes, desde dos frentes ubicados en el este y el oeste del país.

El aval clave del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas

El 17 de marzo de 2011, tras una sesión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, se decide aprobar, con una votación de 10 países a favor y 5 abstenciones, la resolución 1973/2011, la cual, basada en el constante incumplimiento por parte de las autoridades del régimen libio hacia las exigencias hechas para el cese inmediato de la violencia y la implementación de medidas destinadas a satisfacer las legítimas demandas de la población realizadas por este organismo con antelación, autorizó el uso de la fuerza contra las tropas leales a Gaddafi, permitiendo toda clase de ofensiva militar, a excepción del despliegue de tropas terrestres, para impedir amenazas contra los civiles. En primer término facultó a la coalición encabezada por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) a tomar “todas las medidas necesarias para proteger a los civiles” bajo amenaza de ataque, “incluyendo Bengasi”, acompañada de una zona de exclusión aérea, la cual impidió al régimen libio el uso de cualquier clase de aeronave para bombardear enclaves rebeldes o trasladar tropas y armamento, mediante el derribo de los mismos. Esta resolución fue posible gracias a una ofensiva diplomática por parte de EEUU, Gran Bretaña y Francia que lucharon por activar el mecanismo institucional del Consejo de Seguridad, quiénes tras haber logrado el apoyo de la Liga Árabe, lograron que Rusia y China optaran por la abstención en lugar de vetar la resolución.

Los rebeldes estuvieron cerca de perder

Si hubo un antes y un después en la intervención militar en Libia, fue cuando el 31 de marzo de 2011 las fuerzas armadas de EEUU traspasaron el mando de las operaciones militares en el país africano a los comandos de la OTAN. Durante los pocos días que los norteamericanos estuvieron comandando el despliegue aéreo y el bombardeo quirúrgico de objetivos claves, los rebeldes libios lograron importantes avances en el terreno. Una vez que se retiran los norteamericanos, fundamentalmente debido a la postura antibélica del presidente Obama, y comienza la OTAN a liderar el apoyo a los rebelde, al no tener ésta tropas terrestres desplegadas y con la inexperiencia militar de los rebeldes libios, en su mayoría civiles que estaban aprendiendo el oficio de la guerra desde el terreno, comenzaron una serie de pequeños avances y grandes retrocesos frente a las fuerzas leales a Gaddafi que les llevó a luchar en 3 frentes de batalla distintos, les impidió por un buen tiempo avanzar de manera decisiva sobre Trípoli, mientras que aumentaban las diferencias entre los miembros de la OTAN por los costos y la duración de la operación militar, quienes incluso pensaron en una salida negociada al conflicto.

Los avances diplomáticos del CNT y la caída de Trípoli

Cuando la posibilidad de una salida negociada al conflicto en Libia, y que por tanto garantizaba impunidad a Muammar Gaddafi, cobraba mayor fuerza, los rebeldes libios, agrupados en el Consejo Nacional de Transición, con Mustafá Abdul Jalil al frente, quien se desempeñó como Ministro de Justicia del régimen de Gaddafi, dieron inicio a una contraofensiva, en dos frentes, uno diplomático, con el cual lograron obtener el reconocimiento como representantes legítimos del pueblo libio, el rompimiento de relaciones diplomáticas con el régimen que trataban de derrocar y desbloquear los activos financieros que fueron congelados como consecuencia de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU para usarlos en su favor. Posteriormente, entre el 21 de agosto y el 28 de agosto, comenzaron una contraofensiva que, para sorpresa de muchos, incluidos los altos mandos de la OTAN, logró el control absoluto de la capital libia, Trípoli,  y forzaron a Gaddafi y su familia a huir y esconderse luego de controlar el país con puño de hierro durante 42 años.






Un joven de 18 años llamado Ahmed Al Shebani presuntamente habría sido el responsable de la muerte de Gaddafi, al dispararle con una de las pistolas bañadas en oro que portaba el ex dictador al momento de su captura




Los libios tomaron la antigua Plaza Verde, hoy llamada Plaza de los Mártires en Trípoli, para celebrar el fin de Muammar Gaddafi


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"Lamentablemente se confirmó la muerte de Gaddafi. Lo asesinaron, es un atropello más a la vida. A Gaddafi lo recordaremos toda la vida como un gran luchador, un revolucionario y un mártir". 
Hugo Chávez, Presidente de Venezuela
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“Han ganado su revolución. Uno de los dictadores con más tiempo en el poder del mundo se ha ido. Fuimos sus socios durante la rebelión y seguiremos siendo sus socios en la libertad”. 
Barack Obama, Presidente de Estados Unidos
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Este fue el desagüe donde encontraron escondido a Muammar Gaddafi antes de su muerte


Escondido y capturado como una rata en Sirte

Tras la toma de Trípoli, el Consejo Nacional de Transición se trasladó por completo hasta allí desde Bengasi, para asumir el control total del gobierno de Libia y su territorio. Al tiempo que prosiguieron con el trabajo diplomático que expandió los reconocimientos a lo largo y ancho del mundo, y les permitió hacerse con el asiento dentro de la Organización de Naciones Unidas que alguna vez ocupó el régimen de Gaddafi, se desarrolló una compleja situación en la que, cual juego ajedrez, un Gaddafi ya derrocado, con muy pocos peones al servicio de su causa, era perseguido por el bando rebelde, que ya controlaba casi todo el país, a excepción de las ciudades de Bani Walid y Sirte, y le amenazan constantemente poniéndolo en jaque, pero sin terminar de darle el mate final. Tras un mes de intensos ataques en ambas ciudades, el 17 de octubre las tropas leales a Gaddafi en Bani Walid fueron derrotadas, lo que le permitió a los soldados del Consejo Nacional de Transición aumentar la presión sobre Sirte, la ciudad natal de Gaddafi, donde desde un principio se pensó que permanecía escondido tras su huída de Trípoli. El jueves 20 de octubre el mundo recibió la noticia que las fuerzas militares del CNT en Libia no sólo habrían obtenido el control de Sirte, sino que además habrían capturado al fugitivo Muammar Gaddafi. En las primeras horas reinó la confusión y las informaciones contradictorias abundaban. Incluso se llegó a pensar que la información difundida por el CNT pudo haber sido falsa, tal como ocurrió cuando anunciaron la captura del hijo mayor de Gaddafi, Saif al Islam, la cual terminó resultando falsa. Con el transcurso de las horas se supo, según información suministrada por el Primer Ministro de Libia, Mahmoud Jibril, que el ex dictador fue hallado escondido dentro de una cloaca, donde se escondió tras sobrevivir a un ataque de aviones no tripulados de EEUU y bombarderos franceses contra un convoy en el que se trasladaba. Al momento de su captura no ofreció resistencia y llevaba consigo dos pistolas bañadas en oro, pero al momento de moverlo a la camioneta que lo trasladaría a su lugar de detención, recibió un balazo en el brazo. Cuando fue colocado en la camioneta no tenía otras heridas, pero al iniciar el traslado, comenzó un tiroteo entre las fuerzas del CNT y las tropas leales a Gaddafi, recibiendo un balazo en la cabeza que presuntamente le sería propinado por un joven de 18 años llamado Ahmed Al Shebani con una de las pistolas bañadas en oro que portaba Gaddafi al momento de su captura. Gaddafi aún se encontraba con vida cuando fue sacado de Sirte tras recibir el balazo, pero moriría minutos antes de llegar al hospital. Mientras tanto, en la televisión libia pudo apreciarse imágenes de video de combatientes del Gobierno interino posando junto al cadáver de Gaddafi. Los combatientes, algunos de ellos con uniformes militares, gritaban Allahu Akbar (Dios es grande) mientras uno de ellos levantaba la cabeza de Gaddafi hacia la cámara. La cara del antiguo líder estaba llena de heridas pero sin sangre, a diferencia de las imágenes captadas inmediatamente después de su captura. El cadáver de Gaddafi presuntamente habría sido trasladado a una mezquita en Misrata, donde sería preparado para darle sepultura de acuerdo a la tradición islámica. De los ocho hijos biológicos de Gadafi, dos de ellos, Khamis y Saif Al Arab, han muerto, otro, Mutassim ha sido capturado, cuatro, Saadi, Mohamed, Aisha y Hanibal han logrado escapar a Niger y Argelia y quien estaba destinado a ser su sucesor, Saif el Islam, se encuentra en paradero desconocido. La muerte de Muammar Gaddafi representa, no sólo el final de un tirano que gobernó una nación a su antojo durante 42 años rodeado de lujos mientras el pueblo sufría penurias, sino también el comienzo de un nuevo amanecer en el que el pueblo libio tendrá la oportunidad de labrarse un futuro más promisorio, además de ser un claro mensaje para que aquellos que pretenden perpetuarse en al frente de un gobierno, comprendan de una vez por todas que el poder no puede ser ejercido eternamente.



Publicado en el Semanario 6to Poder / Año 2 Número 55 / 23 de octubre de 2011 


domingo, 2 de octubre de 2011

Turquía vuelve su mirada desde el Occidente hacia el Oriente

El Primer Ministro turco Tayyip Erdogan finalizó una exitosa gira por Egipto, Túnez y Libia



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[VIRAJE]
Hay que estar muy atentos a los pasos que está dando Turquía. Mientras más se aleja de Israel y se producen nuevas fricciones con Europa y EEUU, aumenta más su liderazgo entre los países árabes y se acerca más a Irán


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El Primer Ministro Turco, Tayyip Erdogan (izquierda), junto a Mustafá Abdel Jalil, presidente del Consejo Nacional de Transición de Libia



En el mundo hay pocos países con tantas contradicciones como Turquía. No es un país occidental, pero forma parte de la OTAN, la mayor alianza militar de Occidente; se encuentra enclavada en uno de los puntos más estratégicos del Medio Oriente, pero no es árabe; es un país islámico, es también una república laica y democrática. Y desde hace mucho tiempo Turquía toca las puertas de la Unión Europea solicitando su ingreso como miembro, a pesar de que algunos líderes europeos se encargan de recordarles que ese es un club cristiano. En medio de este contexto, las revueltas árabes le están abriendo las puertas para asumir el liderazgo de una región a la cual durante mucho tiempo le dio la espalda, y buscar el respeto y el reconocimiento que como potencia emergente merece.

El modelo a seguir

Turquía se ha posicionado como el modelo a seguir entre los países árabes que se han revelado contra el autoritarismo, demostrando que el Islam es capaz de moderarse y abrazar la democracia. El vacío de liderazgo tras las caídas de Muammar Gaddafi en Libia y de Hosni Mubarak en Egipto, la mala imagen de los EEUU tras la invasión de Irak en 2003 y su apoyo permanente a Israel, y los desaciertos de la política exterior europea, potenciaron la figura del Primer Ministro turco Tayyip Erdogan, del partido islamista moderado AKP, como el líder de la región. Tras su gira por Egipto, Túnez y Libia, tuvo recibimientos populares propios de una estrella de rock o un actor de cine más que la de un jefe de gobierno en visita oficial. El Consejo Nacional de Transición en Libia, el partido Ennahda, favorito para ganar las elecciones en Túnez en octubre, y tres de los cuatro partidos islamistas de Egipto, han manifestado públicamente que el gobierno de Erdogan y su partido AKP son sus modelos a seguir. Resta ver si en el mediano y el largo plazo, es capaz de vencer la desconfianza que hacia él sienten grupos más radicales, quienes ven a Turquía como un país demasiado occidentalizado y a Erdogan como un líder muy moderado para su gusto.

La estrategia de aumentar la tensión con Israel

Las relaciones entre Turquía e Israel se han ido deteriorando de manera progresiva desde mayo de 2010, luego del incidente con el buque “Mavi Marmara” perteneciente a la flotilla que se dirigía a Gaza llevando presunta ayuda humanitaria violando el bloqueo naval que mantiene Israel en la zona. Recientemente, tras la publicación de un informe de la ONU en el que se recomendaba a Israel pedir disculpas a Turquía por haber hecho un uso excesivo y abusivo de la fuerza durante el incidente, Ankara rompió relaciones diplomáticas con Tel Aviv y anuló los programas de cooperación militar, lo cual prendió las alarmas en Occidente y arrancó aplausos entre los árabes (y también en los persas), firmó un tratado militar con Egipto que contempla el patrullaje conjunto en el Mediterráneo y el Mar Rojo, y ante la Liga Árabe apoyó el reconocimiento de un Estado palestino, lo cual lo consideró no sólo como una opción sino como un deber. Pareciera ser que los turcos buscan, en un momento en que los pilares de la seguridad israelí se están derrumbando (la paz con Egipto, la estabilidad en Siria y la amistad con Turquía y Jordanía), lograr un bloqueo total terrestre y marítimo a Israel cuando las condiciones así lo ameriten, forzarlo a reconocer a Palestina y consolidarse como la potencia central del Medio Oriente.

El trasfondo europeo del giro turco

Hay quienes plantean que el viraje en la política exterior turca tiene relación con la reiterada negativa su ingreso como miembro a la Unión Europea. De hecho, las relaciones entre ambos se encuentran en su peor momento, tras la amenaza de Turquía de congelar sus relaciones con la UE en caso de que Chipre, país con el que mantiene antiguas disputas, entre ellas una sobre depósitos de gas, asuma la presidencia rotativa de la organización en 2012. Pero también pudiera pensarse que el repentino interés de Ankara por los países árabes, y quizás más adelante hacia las repúblicas túrquicas del Cáucaso y Asia Central, más allá de responder a un interés natural de consolidarse como potencia entre las naciones islámicas de la región, sea parte de una jugada estratégica para posicionarse como la vía para garantizar fuentes de suministro energético en gas y petróleo alternativa a Rusia, y así terminar de amarrar a la UE para que apruebe su ingreso definitivo como miembro pleno.





Una muchedumbre agita banderas de Turquía y de Libia en la Plaza Verde de Trípoli mientras el discurso de Erdogan durante su visita oficial a ese país





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“Nadie puede ser amigo o confiar en una administración que dispara balas contra su pueblo y ataca sus ciudades con tanques. Un líder que mata a sus ciudadanos ha perdido su legitimidad para gobernar” Tayyip Erdogan, Primer Ministro de Turquía

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“El gobierno de Israel obstaculiza la pacificación de la región con políticas ilegítimas e inhumanas. Cualquier asentamiento judío es un muro que bloquea la paz. Esperamos que el pueblo israelí sea consciente de los muros de aislamiento que su gobierno está construyendo para ellos” Tayyip Erdogan, Primer Ministro de Turquía

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Acercamiento entre Ankara y Teherán

En los últimos meses, al tiempo que se ha profundizado el distanciamiento de Turquía hacia Israel, por otra parte se han cada vez más notorio el acercamiento a Irán. De acuerdo a reportes de varias agencias internacionales, las conversaciones que han mantenido entre sí Tayyip Erdogan y Mahmoud Ahmadinejad han rendido fruto, provocando un cambio de postura en Teherán hacia el régimen de Bashar Al Assad en Siria, su más cercano aliado en los países árabes (y vecino de Turquía), a través del cual envía apoyo a movimientos radicales islámicos antiisraelíes como Hamas y Hezbollah, pasando del apoyo frontal a Damasco a hacerle pedidos para que se reúna y dialogue con la oposición. Sin embargo, hay una razón de fondo para este acercamiento, y es que Turquía e Irán podrían establecer lazos de cooperación para combatir a los separatistas kurdos, quienes desean crear una nación para 12 millones de personas que se encuentran repartidas entre Turquía, Irán, Irak y Siria, especialmente contra el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), alzado en armas contra el gobierno turco desde 1984 y su versión iraní, el Partido por una Vida Libre del Kurdistán (PJAK). Ambos operan desde las montañas de Kandil, al norte de Irak y tanto Ankara como Teherán  han realizado, cada uno por su cuenta, ataques aéreos hacia esta zona con relativa frecuencia, pero ante el aumento de las acciones de estos grupos separatistas en los últimos meses, especialmente atentados por parte del PKK, Turquía estaría pensando seriamente en incursionar militarmente por vía terrestre en el norte de Irak con la ayuda de Irán, para atacar las bases de los rebeldes kurdos que allí se encuentran.

     



Publicado en el Semanario 6to Poder / Año 1 Número 51 / 25 de septiembre de 2011

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Libia: Gaddafi se esconde como una rata

La toma de Trípoli por parte de los rebeldes libios hirió de muerte al antiguo régimen

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[DERROCADO]
Tras más de 6 meses de enfrentamientos, el Consejo Nacional de Transición logró hacerse con el control de la capital libia. Al reto de lograr la estabilidad de la nación, se le suma el poder capturar a Gaddafi, cuyo paradero se desconoce

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Mustafá Abdul Jalil, quien se desempeñó como Ministro de Justicia del régimen de Muamar Gaddafi, renunció a pocos días del estallido de la revuelta popular y desde el 5 de marzo preside el Consejo Nacional de Transición en Libia

El 15 de febrero de este año, una manifestación a favor de un preso político detenido en una cárcel de Bengasi, provocaría el estallido de la revuelta popular libia, recibiendo una respuesta tan violenta por parte del régimen de Muamar Gaddafi para reprimirla, que terminaría provocando la aprobación  de la resolución 1973/2011 del Consejo de Seguridad de la ONU, la cual autorizaría el uso de la fuerza militar por parte de la OTAN para permitir el avance rebelde. Sin embargo, y a pesar de unos buenos avances iniciales, el conflicto llegó a un punto de estancamiento producto de las divisiones en los mandos de la OTAN sobre las estrategias a implementar y la inexperiencia de los rebeldes libios en el combate militar, por lo que se llegó a manejar la posibilidad de llegar a una solución negociada. Y cuando está posibilidad cobraba mayor fuerza, los rebeldes dieron inicio a una contraofensiva, la cual hace 10 días, de manera sorpresiva, logró el control de la capital Libia, Trípoli,  y forzando a Gaddafi y su familia a huir y esconderse luego de controlar el país con puño de hierro durante 42 años. Al momento de escribir estas líneas se juega un complejo ajedrez en el cual Gaddafi, ya derrocado, cuenta con muy pocos peones al servicio de su causa, mientras que el bando rebelde, quienes ya controlan casi todo el país, le amenazan constantemente poniéndolo en jaque, pero sin terminar de darle el mate final.

Las lecciones de Irak

Aún cuando la presencia de tropas terrestres de la coalición militar liderada por la OTAN pudiera haber concretado de manera mucho más expedita una resolución favorable del conflicto libio, la sombra de la experiencia estadounidense en la intervención militar en Irak desde 2003 siempre estuvo presente. Por ello, se decidió limitar el apoyo táctico a los rebeldes a operaciones aéreas, de modo que fueran ellos mismos quienes tomaran el poder en Libia y así dotar de mayor legitimidad a un gobierno post Gaddafi. Del mismo modo, se buscaba reducir al mínimo posible las bajas militares que pudieran ocurrir, con el propósito de disminuir una eventual reacción negativa de la opinión pública y los electores de cada uno de los países que conforman la coalición ante la perdida de vidas de sus compatriotas en un conflicto que pueden sentir que no es suyo.

Los retos para el Consejo Nacional de Transición

Quizás el reto más fundamental para el Consejo Nacional de Transición libio (CNT) sea el de lograr la estabilidad del país, mediante la garantía de representatividad a las distintas tribus que hacen vida dentro de Libia y así evitar el surgimiento de conflictos posteriores. La estabilidad también pasa por iniciar la reconstrucción de las infraestructuras y la provisión al cien por ciento de los servicios públicos que se vieron afectados por el desarrollo de los combates, más la disponibilidad de dinero que garantice el abastecimiento de alimentos y el pago a los funcionarios públicos, para lo cual, además de necesitar de los fondos disponibles en las reservas internacionales, deberán reabrir la producción petrolera y llevarla a los niveles anteriores al inicio del conflicto, lo cual les podría tomar hasta 18 meses. Finalmente, y quizás el reto más complicado, será el lograr el reconocimiento de sus vecinos de la Unión Africana, muchos de cuyos gobernantes recibieron financiamiento por parte del régimen de Gaddafi y eran sus amigos personales.

¿Y Gaddafi qué?

Hasta el día de hoy se desconoce el paradero de Gaddafi. Todo parece indicar que él no estaba preparado para enfrentar una situación como esta. De hecho, su temor a terminar como Saddam Hussein le llevó a negociar con Occidente en 2003 y desmantelar su arsenal misilístico, el cual, de haber contado con él, hubiera provocado un resultado diferente al de hoy. Sin embargo la realidad es otra y hoy en día Gaddafi se encuentra huyendo, quizás buscando la manera de salir de Libia hacia algún país amigo, como el vecino Chad, y exiliarse allí o huir hacia otro país amigo como Venezuela, Sudáfrica, Zimbabwe o Nicaragua. Del mismo modo se puede pensar en la posibilidad de que Gaddafi se deje capturar y sea trasladado a La Haya a cambio de garantías a favor de su familia, primero, por temor a sufrir una venganza durante un posible juicio en Libia por parte de los rebeldes y en segundo lugar, para aprovechar la tribuna e involucrar en crímenes de lesa humanidad a miembros del CNT que formaron parte de su gobierno.                       



Los rebeldes libios celebran la toma del complejo Bab Al-Aziziya, principal cuartel militar de Trípoli y donde se encontraba ubicada la residencia de Muamar Gaddafi


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"No nos rendiremos. No somos mujeres. Nos mantendremos luchando. Las tribus de las montañas de Sirte están todas armadas y el balance de poder es igual. Todos estamos armados" Muamar Gaddafi

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De acuerdo a cifras ofrecidas por las fuerzas rebeldes, van 50 mil muertos entre civiles y combatientes desde el inicio del conflicto en Libia

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Un rebelde pisa un retrato de Muamar Gaddafi en el Hotel Rixos de Trípoli, luego de liberar a los periodistas extranjeros que se encontraban cautivos allí


Siria: Bashar Al Assad prevenido al bate

La toma de Trípoli por parte de los rebeldes libios tuvo repercusiones en Siria, donde se vive la revuelta popular más importante de su historia, mucho mayor a la ocurrida en la ciudad de Hama en 1982. Las manifestaciones se han multiplicado a lo largo y ancho de las ciudades sirias más grandes, incluida Damasco, la capital, aún a pesar de la cruda represión armada por parte de las fuerzas de seguridad del régimen de Bashar Al Assad. Pero será muy difícil que se produzca una intervención militar en Siria similar a la ocurrida en Libia, ya que estos cuentan con un ejército mucho más poderoso y profesional, el apoyo irrestricto de Irán, importantes vínculos con Rusia, e influencia sobre los grupos radicales Hamas, Hezbollah y Jihad Islámica, los cuales tienen como objetivo la destrucción del Estado de Israel. Sin embargo, el incremento del malestar entre diversos jefes militares y el aumento de las deserciones, no sólo entre las tropas rasas, sino también entre los rangos medios y altos, por negarse a disparar contra los manifestantes, orden que de ser incumplida, es penada con la ejecución, indican que la solución vendrá por otra vía, ya que el control sobre el aparato militar y de inteligencia en Siria, junto con el poder del clan Al Assad y la minoría Alauita tienen a través del monopolio que tiene el partido Baaz sobre el sistema político sirio, son los pilares fundamentales de la estabilidad del régimen, por lo que podemos esperar que de incrementarse los malestares y enfrentamientos dentro de la cúpula militar, un bando del ejército se ponga del lado de los rebeldes, pudiendo intentar derrocar a Al Assad mediante un golpe de Estado.




Publicado en el Semanario 6to Poder / Año 1 Número 48 / 4 de septiembre de 2011