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domingo, 2 de octubre de 2011

Turquía vuelve su mirada desde el Occidente hacia el Oriente

El Primer Ministro turco Tayyip Erdogan finalizó una exitosa gira por Egipto, Túnez y Libia



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[VIRAJE]
Hay que estar muy atentos a los pasos que está dando Turquía. Mientras más se aleja de Israel y se producen nuevas fricciones con Europa y EEUU, aumenta más su liderazgo entre los países árabes y se acerca más a Irán


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El Primer Ministro Turco, Tayyip Erdogan (izquierda), junto a Mustafá Abdel Jalil, presidente del Consejo Nacional de Transición de Libia



En el mundo hay pocos países con tantas contradicciones como Turquía. No es un país occidental, pero forma parte de la OTAN, la mayor alianza militar de Occidente; se encuentra enclavada en uno de los puntos más estratégicos del Medio Oriente, pero no es árabe; es un país islámico, es también una república laica y democrática. Y desde hace mucho tiempo Turquía toca las puertas de la Unión Europea solicitando su ingreso como miembro, a pesar de que algunos líderes europeos se encargan de recordarles que ese es un club cristiano. En medio de este contexto, las revueltas árabes le están abriendo las puertas para asumir el liderazgo de una región a la cual durante mucho tiempo le dio la espalda, y buscar el respeto y el reconocimiento que como potencia emergente merece.

El modelo a seguir

Turquía se ha posicionado como el modelo a seguir entre los países árabes que se han revelado contra el autoritarismo, demostrando que el Islam es capaz de moderarse y abrazar la democracia. El vacío de liderazgo tras las caídas de Muammar Gaddafi en Libia y de Hosni Mubarak en Egipto, la mala imagen de los EEUU tras la invasión de Irak en 2003 y su apoyo permanente a Israel, y los desaciertos de la política exterior europea, potenciaron la figura del Primer Ministro turco Tayyip Erdogan, del partido islamista moderado AKP, como el líder de la región. Tras su gira por Egipto, Túnez y Libia, tuvo recibimientos populares propios de una estrella de rock o un actor de cine más que la de un jefe de gobierno en visita oficial. El Consejo Nacional de Transición en Libia, el partido Ennahda, favorito para ganar las elecciones en Túnez en octubre, y tres de los cuatro partidos islamistas de Egipto, han manifestado públicamente que el gobierno de Erdogan y su partido AKP son sus modelos a seguir. Resta ver si en el mediano y el largo plazo, es capaz de vencer la desconfianza que hacia él sienten grupos más radicales, quienes ven a Turquía como un país demasiado occidentalizado y a Erdogan como un líder muy moderado para su gusto.

La estrategia de aumentar la tensión con Israel

Las relaciones entre Turquía e Israel se han ido deteriorando de manera progresiva desde mayo de 2010, luego del incidente con el buque “Mavi Marmara” perteneciente a la flotilla que se dirigía a Gaza llevando presunta ayuda humanitaria violando el bloqueo naval que mantiene Israel en la zona. Recientemente, tras la publicación de un informe de la ONU en el que se recomendaba a Israel pedir disculpas a Turquía por haber hecho un uso excesivo y abusivo de la fuerza durante el incidente, Ankara rompió relaciones diplomáticas con Tel Aviv y anuló los programas de cooperación militar, lo cual prendió las alarmas en Occidente y arrancó aplausos entre los árabes (y también en los persas), firmó un tratado militar con Egipto que contempla el patrullaje conjunto en el Mediterráneo y el Mar Rojo, y ante la Liga Árabe apoyó el reconocimiento de un Estado palestino, lo cual lo consideró no sólo como una opción sino como un deber. Pareciera ser que los turcos buscan, en un momento en que los pilares de la seguridad israelí se están derrumbando (la paz con Egipto, la estabilidad en Siria y la amistad con Turquía y Jordanía), lograr un bloqueo total terrestre y marítimo a Israel cuando las condiciones así lo ameriten, forzarlo a reconocer a Palestina y consolidarse como la potencia central del Medio Oriente.

El trasfondo europeo del giro turco

Hay quienes plantean que el viraje en la política exterior turca tiene relación con la reiterada negativa su ingreso como miembro a la Unión Europea. De hecho, las relaciones entre ambos se encuentran en su peor momento, tras la amenaza de Turquía de congelar sus relaciones con la UE en caso de que Chipre, país con el que mantiene antiguas disputas, entre ellas una sobre depósitos de gas, asuma la presidencia rotativa de la organización en 2012. Pero también pudiera pensarse que el repentino interés de Ankara por los países árabes, y quizás más adelante hacia las repúblicas túrquicas del Cáucaso y Asia Central, más allá de responder a un interés natural de consolidarse como potencia entre las naciones islámicas de la región, sea parte de una jugada estratégica para posicionarse como la vía para garantizar fuentes de suministro energético en gas y petróleo alternativa a Rusia, y así terminar de amarrar a la UE para que apruebe su ingreso definitivo como miembro pleno.





Una muchedumbre agita banderas de Turquía y de Libia en la Plaza Verde de Trípoli mientras el discurso de Erdogan durante su visita oficial a ese país





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“Nadie puede ser amigo o confiar en una administración que dispara balas contra su pueblo y ataca sus ciudades con tanques. Un líder que mata a sus ciudadanos ha perdido su legitimidad para gobernar” Tayyip Erdogan, Primer Ministro de Turquía

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“El gobierno de Israel obstaculiza la pacificación de la región con políticas ilegítimas e inhumanas. Cualquier asentamiento judío es un muro que bloquea la paz. Esperamos que el pueblo israelí sea consciente de los muros de aislamiento que su gobierno está construyendo para ellos” Tayyip Erdogan, Primer Ministro de Turquía

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Acercamiento entre Ankara y Teherán

En los últimos meses, al tiempo que se ha profundizado el distanciamiento de Turquía hacia Israel, por otra parte se han cada vez más notorio el acercamiento a Irán. De acuerdo a reportes de varias agencias internacionales, las conversaciones que han mantenido entre sí Tayyip Erdogan y Mahmoud Ahmadinejad han rendido fruto, provocando un cambio de postura en Teherán hacia el régimen de Bashar Al Assad en Siria, su más cercano aliado en los países árabes (y vecino de Turquía), a través del cual envía apoyo a movimientos radicales islámicos antiisraelíes como Hamas y Hezbollah, pasando del apoyo frontal a Damasco a hacerle pedidos para que se reúna y dialogue con la oposición. Sin embargo, hay una razón de fondo para este acercamiento, y es que Turquía e Irán podrían establecer lazos de cooperación para combatir a los separatistas kurdos, quienes desean crear una nación para 12 millones de personas que se encuentran repartidas entre Turquía, Irán, Irak y Siria, especialmente contra el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), alzado en armas contra el gobierno turco desde 1984 y su versión iraní, el Partido por una Vida Libre del Kurdistán (PJAK). Ambos operan desde las montañas de Kandil, al norte de Irak y tanto Ankara como Teherán  han realizado, cada uno por su cuenta, ataques aéreos hacia esta zona con relativa frecuencia, pero ante el aumento de las acciones de estos grupos separatistas en los últimos meses, especialmente atentados por parte del PKK, Turquía estaría pensando seriamente en incursionar militarmente por vía terrestre en el norte de Irak con la ayuda de Irán, para atacar las bases de los rebeldes kurdos que allí se encuentran.

     



Publicado en el Semanario 6to Poder / Año 1 Número 51 / 25 de septiembre de 2011

miércoles, 10 de agosto de 2011

Turquía: Aumentan las tensiones entre el gobierno y los militares

La renuncia de 4 altos jefes militares ha puesto en el tapete la lucha entre secularismo e islamismo

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[PUGNA]
Cada vez son mayores las desavenencias entre las fuerzas armadas turcas, defensoras de la república laica construida por Kemal Ataturk y el gobierno pro islámico del Primer Ministro Tayyip Erdogan.

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Las relaciones entre el Alto Mando Militar turco y el Partido por la Justicia y el Desarrollo (AKP) han sido tensas desde su llegada al poder en 2002, y particularmente desde 2003 con la elección de Tayyip Erdogan como Primer Ministro. Erdogan se ha dedicado desde el inicio de su mandato a reducir el poder y la influencia que ejercen los militares sobre el sistema político turco, contando para ello con el apoyo del Congreso y el Poder Judicial, quienes han llevado a cabo una serie de reformas jurídicas y de procesos judiciales con este fin. Mientras tanto, las Fuerzas Armadas desconfían del AKP por sus tendencias islamistas, por lo que asumen que pondrán en riesgo el legado de la república laica construida por Kemal Atatürk en 1923, el cual sienten que es su obligación defender, ya que se entienden a sí mismas como protectoras de su herencia.

Operación Mazo

Hasta la fecha van más de 250 militares detenidos por estar presuntamente implicados en la denominada “Operación Mazo”, la cual, de acuerdo a los propios efectivos castrenses turcos, era simplemente un ejercicio militar teórico, sin embargo, el gobierno de Erdogan sostiene que este constituye un plan para derrocarlo. La gota que rebasaría el vaso y tensaría las ya difíciles relaciones de Erdogan con los militares, sería la detención de un general de 4 estrellas el viernes 29 de julio, lo cual provocaría la renuncia del general Isik Kosaner, Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas y los comandantes del Ejército, la Marina y la Aviación. Tras la dimisión, Erdogan, previa consulta con el presidente Abdulah Güll, designó al general Necdet Ozel, quien se desempeñaba como comandante de la Policía Militar, como Jefe del Estado Mayor. Hay que destacar que la tradición turca indica que quien es designado como Jefe del Estado Mayor tiene que haberse desempeñado previamente como Comandante del Ejército, por lo que el nombramiento de Ozel pudiera agravar aún más las tensiones.

¿Camino al islamismo o acabando con el tutelaje militar?

El AKP, que tiene una fachada de ser un partido pro occidental y pro Unión Europea, definiéndose a sí mismos como conservadores moderados e islamodemócratas (es decir, la versión musulmana de la democracia cristiana), lo cierto es que de cierto modo toleran y alientan las actividades de los círculos islámicos radicales. Y mientras Erdogan se ha dedicado a promover los procesos judiciales como una muestra de que Turquía esta en camino de convertirse en una democracia moderna donde rige el imperio de la ley, los procesos judiciales en torno a la Operación Mazo han servido para encarcelar opositores de Erdogan, no sólo militares, sino también a abogados, periodistas y académicos. Asimismo, se ha valido del apoyo del poderoso conglomerado de medios de comunicación perteneciente al grupo Gülen, aliados claves del partido de Erdogan y seguidores del clérigo musulmán Fethullah Gülen, para convencer a la opinión pública de la necesidad de estas acciones.



Tayyip Erdogan, Primer Ministro de Turquía, mantiene importantes tensiones por querer reducir la influencia política de los militares, los cuales se creen defensores del legado de Kemal Atatürk, cuyo retrato cuelga en la pared de su oficina


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“Se trató de crear la impresión de que las Fuerzas Armadas son una organización criminal. Y los medios sesgados están reforzando esto con toda clase de historias falsas”. General Isik Kosaner, ex Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas Turcas

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“El Presidente ha aprobado la designación del Jefe de la Policía Militar, el general Necdet Ozel como el Comandante del Ejército. Asimismo, también se desempeñará interinamente como el Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas”. Tayyip Erdogan, Primer Ministro de Turquía

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Las Fuerzas Armadas de Turquía cuentan con un aproximado de 1 millón 200 mil efectivos, siendo las más grandes de la OTAN después de los EEUU


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General Isik Kosaner, Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas hasta el pasado viernes, tras renunciar junto con los comandantes del Ejército, Marina y Aviación

Un país con una identidad dividida

Turquía es un Estado que está fuertemente marcado por la ideología kemalista, la cual tiene su origen en el Movimiento Nacional Turco de Kemal Atatürk, quien crearía en 1923 la República de Turquía sobre los restos del antiguo Imperio Otomano, buscando crear un Estado moderno, democrático y secular. Son pocos los casos en el que un solo hombre es capaz de manera tan profunda y permanente un país, y Atatürk es uno de ellos. Sus reformas, que alejaron a Turquía de la tendencia teocrática de los países con mayoría musulmana y la acercaron a Occidente, crearon un sistema político que funciona, trayendo paz interna y prosperidad a la nación. Sin embargo, su legado también ha traído como consecuencia que Turquía sea un país con identidades divididas. A pesar de definirse como una democracia, existe un marcado tutelaje de las Fuerzas Armadas sobre el sistema político, ya que ellas se ven como guardianas de la independencia, el laicismo y la nación turca, por lo que no han dudado en dar golpes de Estado en 1960 y 1980 al sentir que el legado de Atatürk era puesto en riesgo por quienes consideraban eran políticos corruptos. Y aún cuando Turquía se siente europea y tiene años tratando de ingresar a la Unión, aún no pasa el examen, en parte por el poder político que tienen los militares, cosa inconcebible en cualquier de los países miembros de la UE, en parte también porque dentro de la UE aún se ven como un club cristiano. Y aún cuando sigue siendo musulmana y muchos le han reclamado un mayor protagonismo frente a las revueltas que ocurren en los países que alguna vez formaron parte del Imperio Otomano, proponiéndola como modelo político a seguir, Turquía resulta demasiado extraña para el resto del mundo islámico.

Publicado en el Semanario 6to Poder / Año 1 Número 45 / 7 de agosto de 2011