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miércoles, 2 de mayo de 2012

Sudán y Sudán del Sur se encuentran a las puertas de la guerra


Ambas naciones se encuentran inmersas en una intensa disputa fronteriza por el control de yacimientos petrolíferos

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[CONFLICTO]
Tras cumplirse 9 meses de la independencia de Sudán del Sur de su vecino del norte, las tensiones fronterizas entre ambos países se han avivado debido a la disputa de yacimientos petrolíferos, trayendo el recuerdo de la guerra civil que sufrieron durante décadas

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Soldados sudaneses posan en un tanque del ejército de Sudán del Sur capturado en la zona de Heglig (Sudán). 
La invasión de esta zona, rica en yacimientos petrolíferos, por parte de tropas de Sudán del Sur provocó el aumento de las tensiones con su vecino del norte.








Sudán del Sur es el país más joven del mundo. Apenas tiene 9 meses de edad, ya que alcanzó la independencia de su vecino del norte, Sudán, el 9 de julio de 2011. Esto fue posible tras la firma de unos acuerdos de paz entre el gobierno de Sudán y el Ejército para la Liberación del Pueblo de Sudán del Sur en el año 2005, poniendo fin así a una guerra civil que se había prolongado por más de cinco décadas y que causó más de 2 millones de muertos. En dichos acuerdos de paz se contempló la celebración de un referendo de secesión para permitirle al verde sur, de mayoría cristiana y aminista, separarse del árido norte, de mayoría musulmana, y así poder vivir en paz como dos Estados separados e independientes uno del otro. Ese referendo se celebró en 2011 y el 98,83% de los sudaneses del sur que acudieron a las urnas ese día, votaron a favor de separarse de Sudán. Todo parecía indicar que la paz entre ambos países era posible, y el hecho de que el Presidente de Sudán, Omar Al Bashir, hubiese asistido a la ceremonia de la independencia de Sudán del Sur acompañando a su homólogo del recién nacido Sudán del Sur, Salva Kiir Mayardit, hacía pensar que efectivamente sería así. Sin embargo a medida que fue transcurriendo el tiempo, las tensiones entre ambos Estados, especialmente en las zonas fronterizas, se fue incrementando, al punto de que ambos países se encuentren al borde de la guerra debido a la toma por parte de fuerzas militares de Sudán del Sur del campo petrolero de Heglig, ubicado cruzando la frontera norte, el día el 10 de abril.

Sudán acusa al Sur de querer socavar su estabilidad

El régimen de Jartum acusa al vecino sureño de prestar apoyo a movimientos rebeldes, especialmente la rama norteña del Movimiento Popular de Liberación de Sudán, quienes operan en la región de Darfur, ubicada al oeste del país, y que también fue castigada por una guerra civil, al igual que en los estados fronterizos de Nil Bleu y Kordofán Sur. Del mismo modo, Sudán denunció la ocupación el día 10 de abril del campo petrolero de Heglig, formalmente ubicado en el lado norte, por parte de fuerzas militares del sur, el cual dejó de producir unos 80 mil barriles de petróleo al día, vitales para una nación cuyo ingresos públicos provienen en un 98% de la producción petrolera. Esta última acción ha sido utilizada como justificación por parte del gobierno de Omar Al Bashir para realizar bombardeos con su fuerza aérea sobre regiones limítrofes de Sudán del Sur, concentrándose principalmente en las localidades de Panakwach y Lalop, y en el puesto fronterizo de Teshwin, ubicado en una zona en litigio, aún a pesar de las reiteradas declaraciones del gobierno de Salva Kiir Mayardit de haber replegado sus tropas.

Asuntos no resueltos como causas del conflicto

Tras producirse la separación de ambos países, hubo una serie de asuntos no resueltos que pueden ser identificados como las causas del conflicto actual. El más importante de ellos es que aún no existe un acuerdo entre ambos países para el trazado definitivo de la frontera, lo cual genera discrepancias sobre la propiedad de varios territorios considerados como claves por ser ricos en yacimientos de petróleo. Antes que Sudán del Sur se independizara, las fuerzas del norte habían invadido la región de Abyei, en disputa por ambas partes, lo cual es una acción precedente similar a lo ocurrido recientemente en Heglig, ubicada al norte, e invadida militarmente por el Sur. Del mismo modo, producto de esta ausencia de demarcación, miles de personas hoy en día no saben a cual de las dos naciones pertenece; así, una parte importante de los rebeldes pertenecientes al Movimiento Popular de Liberación de Sudán se quedaron del lado norte tras la separación, y que es acusado por parte de del gobierno de Omar Al Bashir de recibir financiamiento del sur. En ese sentido, organizaciones no gubernamentales dedicadas al estudio del fenómeno del tráfico de armas, han denunciado que tanto Sudán como Sudán del Sur prestan apoyo y dinero a grupos rebeldes ubicados del otro lado de sus respectivas fronteras. Por otra parte, tras la independencia, Sudán del Sur pasó a controlar las tres cuartas partes del total de la producción petrolera que ambas naciones compartían, la cual se estimaba en un promedio de 500 mil barriles por día. Sin embargo el sur depende de su vecino del norte para poder comercializar su producción de crudo, ya que éste último controla todos los oleoductos que permiten su exportación a los mercados internacionales y los dos gobiernos aún no han llegado a un acuerdo sobre el precio que debe pagar Sudán del Sur para poder transportar su petróleo a través de la red de oleoductos de Sudán.

Una guerra sería un desastre para ambas naciones

Si bien existen grandes temores del estallido de una guerra entre ambos Estados producto de la movilización de tropas a las respectivas fronteras, la secuencia de hechos nos hablan de un conflicto de baja intensidad centrado en el control de recursos naturales. En ese orden de ideas, la escasez de recursos económicos que aqueja a los dos países truncaría la voluntad de las partes de provocar una mayor escalada de las hostilidades y producir el estallido de una guerra por un tiempo relativamente prolongado, ya que costearla requiere de una cantidad de dinero que hoy en día ninguna de las dos partes dispone, por lo que de llegar a ocurrir un enfrentamiento de mayor escala, éste podría llevar a ambos países al desastre.


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“Es un momento muy crítico para la República de Sudán del Sur porque nuestro vecino de Jartum nos ha declarado la guerra”. 
Salva Kiir Mayardit, Presidente de Sudán del Sur

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"Sudán ha reiterado su postura ya declarada y fija de que no negociará con Sudán del Sur a menos que retire sus fuerzas de la región de Heglig". 
Omar Al Bashir, Presidente de Sudán

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China puede jugar un papel clave a favor de la paz

Varios países y organizaciones internacionales se han pronunciado respecto al conflicto entre Sudán y Sudán del Sur, y hasta promoviendo mecanismos que logren su pronta resolución. Por ejemplo, la Unión Africana emitió un ultimátum pidiendo a ambos Estados que lleguen a un acuerdo de paz en un plazo de 3 meses o de lo contrario enfrentarán las medidas que decida tomar la organización. Por su parte el Consejo de Seguridad de la ONU pidió a Sudán el cese de los bombardeos aéreos sobre su vecino del sur, mientras que el gobierno de los EEUU emitió una condena a estos hechos. Sin embargo, es China quien puede jugar un papel clave en pro de la paz y la estabilidad entre estas naciones africanas. Beijing ha sido un aliado tradicional de Sudán y el régimen de Omar Al Bashir, pero también se ha acercado a Sudán del Sur tras su independencia, al punto que el presidente Salva Kiir Mayardit viajó en días pasados a China para reunirse con representantes del gobierno del país asiático. En ese sentido, el presidente Hu Jintao pidió a ambos países que opten por la paz, se contengan y respeten mutuamente la soberanía de cada uno.      



Publicado en el Semanario 6to Poder / Año 2 Número 82 / 29 de abril de 2012



miércoles, 20 de julio de 2011

Actualice su mapamundi: Sudán del Sur ha nacido

El sábado 9 de julio la nación africana proclamó oficialmente su independencia, con difíciles retos por delante

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[CONSTRUCCIÓN]

Tras 5 décadas de sangrientos conflictos con su vecino del norte, Sudán del Sur ya es una República Independiente. El nuevo país, rico en petróleo y con tierras fértiles, será a partir de hoy el más pobre y menos desarrollado del mundo

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Desde el nacimiento de Sudán como república independiente en 1956, heredó un grave problema que es común a muchos países africanos producto de las divisiones artificiales de estos territorios hechas por las metrópolis europeas durante siglos de colonización y que ignoraban las complejas divisiones tribales, étnicas y religiosas de África, lo cual es el origen de muchos de los conflictos armados que allí han tenido lugar.

El origen y el fin del conflicto entre Norte y Sur

En el caso específico que nos ocupa hoy, Sudán formó parte de las colonias británicas, con predominancia de la religión islámica en el árido norte y con fuerte presencia cristiana y aminista en el verde sur. Tras la independencia, las tensiones entre sur y norte no tardaron en florecer, estallando la Primera Guerra Civil Sudanesa, la cual terminaría en 1972 con el protocolo de Adis Abeba, que otorgaría autonomía al sur durante 10 años, hasta la llegada del presidente Yaffar al-Numeiry quien establecería la república islámica y la implantación de la sharia a todo el país, provocando el estallido de la Segunda Guerra Civil sudanesa. Tras años de sangrientos conflictos entre el gobierno sudanés y el Ejército para la Liberación del Pueblo de Sudán en 2005 se firmaría un nuevo acuerdo de paz en el que se contempló el restablecimiento del gobierno autónomo de Sudán del Sur por un lapso de 6 años, transcurrido el cual se realizaría un referendo sobre su secesión. El referendo, realizado en enero de este año, fue aprobado con un contundente 98,83% de los votos. Tras conocerse los resultados, y con presión norteamericana, el gobierno de Omar Al Bashir, aceptó la división del país.

Los deseos y los retos

La Constitución de la nueva República de Sudán del Sur, con una clara influencia sudafricana, firmada por el presidente Salva Kiir en la ceremonia de la independencia, establece que este país será una república democrática, multiétnica, multicultural, multilingüe, multirreligiosa y multirracial, en la que el Estado estará separado de la Iglesia y donde se garantizará la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Asimismo ha recibido el reconocimiento como Estado independiente de numerosos países, siendo los primeros en establecer delegaciones diplomáticas en Juba, la capital, Noruega, El Vaticano y EEUU. Sin embargo, tras el natural júbilo, queda claro que se cerró un capítulo en el compromiso de Occidente en lograr una resolución al conflicto sudanés tras la paz de 2005, pero comienza otro, destinado a lograr la viabilidad del nuevo Estado y garantizar su supervivencia. Sudán del Sur comienza prácticamente desde cero, sin carreteras, escuelas, hospitales y personal calificado, pero con armas, jóvenes desempleados y divisiones tribales en abundancia. La esperanza de hacer viable al naciente Estado se centra en su potencial económico, el cual descansa en una producción petrolera de casi 500 mil barriles diarios (con posibilidades de incrementarse) y bastas tierras fértiles que disponen de abundantes recursos hídricos. Para ello requiere, además del desarrollo de las infraestructuras mínimas que requiere cualquier país, romper con la dependencia del norte para el procesamiento de petróleo, para lo que necesariamente tiene que abrirse a la inversión extranjera. Sin embargo esto será imposible en la medida en que la inseguridad no disminuya y no desaparezcan signos preocupantes de violencia política. Sólo este año ha habido 1800 asesinatos y el 7 de julio, a sólo dos días de la Independencia, 8 miembros de un pequeño bloque opositor dentro del parlamento fueron detenidos y golpeados.

Salva Kiir (izquierda) firmó la Constitución y prestó juramento como presidente de Sudán del Sur. Omar al Bashir (derecha), su norteño homólogo de Sudán, dijo a la multitud “el deseo del pueblo del sur debe ser respetado”


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“En un día feliz como éste, no deberíamos referirnos a los malos recuerdos, pero es importante no olvidar lo mucho que ha sufrido esta tierra durante generaciones” Salva Kiir, Presidente de Sudán del Sur

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"Una bandera orgullosa ondea en Juba y el mapa del mundo ha sido reordenado. Estos símbolos hablan de la sangre y las lágrimas que han derramado, los votos que han emitido, y la esperanza de millones de personas” Barack Obama, Presidente de EEUU

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La multitud acudió con alegría y agitando banderas sudsudanesas a la ceremonia oficial de Declaración de la Independencia

¿El camino de Timor Oriental o el camino de Eritrea?

Dos Estados. Uno nacido a finales del siglo XX y otro a inicios del siglo XXI. Uno en África el otro en Asia. Ambos obtuvieron su independencia en circunstancias similares, las cuales, coinciden también con las que causan el nacimiento de Sudán del Sur, largos, brutales y sangrientos conflictos armados. Hablamos de Eritrea, separada de Etiopía en 1993 y Timor Oriental separado de Indonesia en 2002, tras procesos refrendarios contemplados en procesos de paz. En el caso de Timor Oriental, el avance ha sido lento, pero sostenido, la democracia se ha mantenido y comienzan a mostrarse los primeros signos de diversificación y desarrollo económico. Mientras que Eritrea se dio el escenario completamente opuesto: debilidad institucional crónica, un régimen dictatorial despiadado y el incremento exponencial de la violencia. Circunstancias similares llevaron a resultados completamente distintos, y aún no está claro que resultará de Sudán, más cuando tiene un alto riesgo de convertirse en un Estado fallido. Lo cierto es que a pesar de que los presidentes Salva Kiir y Omar al Bashir se comprometieron a no ir más nunca a la guerra, ya han fortalecido las posiciones de sus ejércitos a lo largo de la frontera que los divide, preparándose para lo que nadie quiere pero todos temen.

Publicado en el Semanario 6to Poder / Año 1 Número 42 / 17 de julio de 2011